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Receta para arruinar un país

Denisse Dresser

Sabe más rico recalentado

Denise Dresser (*)

Ingredientes:

1 Presidente enamorado de ideas viejas

1 Subsecretario de Salud rallado

1/2 Director de Pemex sin semillas y desvainado

1 Secretaria de Energía mediana picadita

1 Presidente de Morena enjuagado y escurrido

3 Partidos de oposición cortados en trozos

2 Cucharadas soperas de neo-echeverrismo, neo-lopezportillismo y neo-salinismo.

6 Dientes de medios marinados en publicidad oficial

1 Director de la CFE secado al sol durante 7 sexenios

1 Candidato a gobernador de Guerrero tostado y molido

1 Gabinete finamente rebanado (opcional)

1 Paquete de militares dorados, 2-3 por persona

1 Kilo de coronavirus mexicano

100 Kilos de Siervos de la Nación enlatados

Mañaneras al gusto para sazonar

Instrucciones:

1. Pon la ideología del nacionalismo revolucionario a calentar en un país enojado por la corrupción y los privilegios. Agrega el Presidente, el gabinete, el paquete de militares y el coronavirus. Deja que suelte el hervor hasta que empiece a oler a autoritarismo, y después sube la flama para que se cocine el platillo aproximadamente seis años, o hasta que la democracia disfuncional se desprenda de las instituciones. Mientras se cuece el caldo, remueve con un cucharón la capa de mentiras que se va formando en la superficie y resérvala para mezclar con las mañaneras. Si es necesario agrega otros datos para mantener el mismo nivel del caldo en la olla, y adquiera la consistencia de restauración.

2. Mientras se cuece el caldo, en una licuadora coloca al director de Pemex y a la secretaria de Energía y licúalos con dos tazas de ignorancia y tres cucharadas soperas de combustóleo hasta obtener una mezcla atávica. Añádele pedazos de Manuel Bartlett para lograr un buen apagón soberano. Luego cuela la mezcla, para dejar fuera todo ingrediente de inversión privada, tanto nacional como extranjera, y tira a la basura lo que haya quedado en el colador del T-MEC. Anúnciale a los comensales que el platillo los dejará con hambre, sin electricidad y con gasolina más cara pero les quedará un sabor de boca patriótico, altamente contaminante. No se te olvide agregar las dos cucharadas soperas de neo-echeverrismo, neo-lopezportillismo y neo-salinismo.

3. Calienta la pandemia del coronavirus en un sartén a temperatura alta; agrega al subsecretario de Salud rallado y sin cubrebocas, y sazona con desinformación al gusto. (Revuelve constantemente, ya que tiende a hacerse bolas). Cuando llegues a los 500,000 muertos, incrementa la flama y hierve a fuego lento sin vacunas por aproximadamente un año, hasta dejar solo los huesos.

4. Una vez que los ciudadanos estén contagiados, desempleados y desesperados, escúrrelos y colócalos en la licuadora junto con las mañaneras, una pizca de anti-institucionalismo, un manojo de anti-feminismo y una lata de conservadurismo. Pasa la mezcla por el colador junto con los partidos de oposición molidos y los medios marinados en publicidad oficial. Colócala en un sartén y fríela a fuego lento, hasta que los mexicanos estén cocinados completamente. Agrega al presidente de Morena y los Siervos de la Nación y vacíalos en el colador marca INE. Cubre por completo al gobernador tostado y molido.

5. Agrega la salsa de los militares y licúa hasta que tenga una consistencia dura. Para preparar la salsa, remoja a las Fuerzas Armadas durante dos años en suficientes negocios para darles sazón.

6. Sirve la Cuarta Transformación en un hoyo hondo, coloca la guarnición al estilo neo-populista y hazle recortes neoliberales.

Notas

El platillo sabe más rico recalentado y lo puedes preparar con anterioridad para los expriistas en tu partido. Aparte se conserva muy bien en el congelador y no te preocupes si se ve seco o viejito. Basta con colocarlo en la estufa durante un sexenio hasta que reviente el país.— Ciudad de México.

Periodista

 

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