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Reconstrucción del tejido social

Editorial

Desde la empresa

Por Enrique Uribarren Castro (*)

 

 

 

México vive en la actualidad dos fenómenos que poco abonan para la construcción de una sociedad fuerte y exitosa, me refiero a la incertidumbre y la polarización social. Ambos tienen su sustento en el miedo y contribuyen a la descomposición del tejido social, y con ello, al aislamiento en pequeños grupos que pretenden su bienestar individual sin tener en cuenta el contexto social y la búsqueda del bien general. De hecho, esta condición se convierte en el espacio propicio para la violencia y la anarquía. Por ello, hoy resulta un imperativo el comenzar un proceso de reconstrucción de nuestro tejido social que nos permita conformar un proyecto de nación y con ello viabilidad futura.

Cuando hablamos de tejido social, lo entendemos como aquel que es conformado por un grupo de personas o comunidades que se unen para satisfacer sus necesidades humanas elementales o superiores, y cuyo resultado les represente un mayor bienestar y bienser, traduciéndose en una mejor calidad de vida para todos los integrantes de ese grupo.

A partir de la consideración anterior, encontraremos dos tipos de tejido social, en primer término, el familiar, que es el resultado de los nexos que forman las personas por su parentesco, ya sean abuelos, padres, hijos, hermanos, tíos, sobrinos, primos y otros, que se necesitan entre sí para ayudarse y satisfacer necesidades de ese núcleo de relaciones humanas. En segundo término, encontramos el comunitario, que es el resultado de la confluencia de los diferentes núcleos familiares que conviven en un espacio determinado para formar una comunidad o nación.

Por todo lo que encierra el término Tejido Social es que resulta preocupante su deterioro, sin lazos fuertes a nivel familiar y social, difícilmente se lograra construir una sociedad fuerte y solidaria, que le permita enfrentar de la mejor manera y exitosa los retos que se le presentan, como lo podemos ver en nuestro momento presente.

Es por ello que, USEM y de manera particular nuestros amigos de Celaya, junto con el yucateco Genner Peniche y el equipo de profesionales del Centro de Investigación y Acción Social (CIAS) “Jesuitas por la Paz”, comenzaron a dar los primeros pasos con miras a la reconstrucción del tejido social en esta importante ciudad del bajío, sumando esfuerzos con la comunidad académica y social, que les permita ir avanzando en la reconstrucción de los lazos familiares en primer instancia, para luego entretejer nuevamente los lazos vecinales y comunitarios con miras a fortalecer la vida social de la localidad.

Se trata de un proceso profundamente humano, en el que todos desde nuestra empresa y localidad podemos aportar y contribuir, lo cual, al ser relaciones humanas, podemos perfeccionarlas y volverlas significativas, terminando por determinar nuestras formas particulares de ser, de interactuar con los demás, incluso de poder producir.

Hoy es un imperativo que los empresarios desde nuestro ámbito natural de acción e intervención como lo es el mundo del trabajo que comienza en la empresa, trabajemos por devolverle la dignidad a las personas y sus familias, edificando comunidades más unidas, justas y humanas, que son resilientes y capaces de afrontar exitosamente los retos presentes y futuros.— Querétaro, Querétaro.

@EUribarren

Presidente en Querétaro de la Unión Social de Empresarios de México

 

 

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