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Reflexiones para el año nuevo 2019

 

Francisco Gerardo Barroso Tanoira (*)

Esta época del año es para reflexión, análisis de nuestros actos pasados y una visión del futuro… al menos por los 365 días que vienen. En ella frecuentemente escuchamos sobre los propósitos de año nuevo. ¿Cuáles son éstos? Los usuales se refieren a dejar de fumar o a bajarle dos rayitas a la bebida.

Hay quienes se proponen hacer ejercicio y portarse mejor en todos los aspectos. No faltan los estudiantes que ahora sí pondrán más esfuerzo en la escuela y hasta feligreses que juran que acudirán más a misa y al confesionario. Hay de todo.

Y como prueba, vaya a cualquier parque de la ciudad el 2 de febrero y verá a muchas personas trotando, en zumba o haciendo ejercicio en las máquinas que diversas administraciones municipales han instalado en los parques. Sí… muchas personas que con buenas intenciones y con el xix (resto) de su aguinaldo se compraron unos pants, quizá unos tenis y hasta audífonos para estar a la moda al mismo tiempo en que se ejercitan.

Pero ¿qué sucede el 2 de febrero? El número de deportistas matutinos disminuye a la mitad. ¿Y el 2 de marzo? Pues solo quedan cinco o siete parroquianos que corren todos los días. ¿Cuál es la moraleja del cuento? Que nos falta disciplina, nos falta compromiso para lograr lo que planteamos.

Hay diferencia entre el interés y el compromiso. Por ejemplo, si uno hace las cosas para quedar bien con alguien, entonces será por interés. Pero cuando se hace con compromiso, no hay excusas… sólo resultados. Por ejemplo, si alguien quiere que la ropa le quede bien para la cena de Navidad lo habrá hecho por interés si al terminar la reunión todo regresa a la normalidad. Pero cuando existe un compromiso con la salud, hará ejercicio y cuidará su alimentación, sea una fecha importante o no. Entonces, a la disciplina hay que añadirle el compromiso, que es la promesa sincera de que uno no se echará para atrás.

Pero ¿la gente más exitosa es la más disciplinada? En el libro de Gary W. Keller y Jay Papasan, intitulado “The One thing”, leí una reflexión que me movió: No es la gente más disciplinada la más exitosa, sino la que tiene mejores hábitos. Y es cierto… ¿De qué sirve levantarse a las 6 de la mañana por disciplina si no se traduce esto en un buen hábito como hacer ejercicio, la lectura u otro? Entonces, para tener éxito no se necesita la disciplina de un samurái, basta con la que tenemos en este momento y continuar con compromiso.

A esta reflexión de año nuevo hay que añadirle una palabra más: entusiasmo. Hacer las cosas con alegría contagia a los demás y permite a uno desarrollar plenamente las potencialidades. El buen ambiente laboral permite una mejor calidad de vida, ayuda a resolver problemas, estimula el liderazgo participativo y fomenta la creatividad, con lo que la empresa puede ser innovadora.

Para finalizar, le comento que hay un ejercicio que hago en clase, que consiste en pedir a los alumnos que, formados en equipos, dibujen una imagen de lo que ellos consideran una organización (empresa, escuela, iglesia, etcétera). Luego les pido que al reverso dibujen una figura humana. Recojo las hojas y rompo en pedazos cada una de ellas a manera de rompecabezas, dando a cada equipo una diferente a la que trabajó. Al armarlo, he visto que los equipos que se basan en la figura humana generalmente terminan más pronto que aquellos que intentan hacerlo con la figura de la organización. La moraleja es que es más fácil hacerlo a través de la figura humana, la cual todos conocen, que tratar de comenzar por la organización, la cual desconocen.

Además, al armar la figura humana, automáticamente estamos armando la organización, lo que significa que si nos centramos en el ser humano (trabajadores, clientes y otros), lo demás vendrá por añadidura.

Entonces, que la disciplina, compromiso y entusiasmo centrados en las personas sean el sendero a seguir durante este año nuevo que hemos comenzado. ¡Muchas felicidades!— Mérida, Yucatán.

francisco.barroso@anahuac.mx

Profesor Investigador. Coordinador del Doctorado en Análisis Estratégico y Desarrollo Sustentable, División de Negocios

 

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