in

Renán Barrera, ¿qué cuentas rinde?

Freddy Espadas Sosa (*)

Resulta de sentido común pensar que si alguien le pide a los ciudadanos que lo hagan alcalde por tercera ocasión, es porque en las dos gestiones anteriores ha obtenido resultados positivos en pro del desarrollo de la urbe a su cargo.

Poner en predicamento la gestión de una persona que ha ejercido el poder municipal durante 6 años, constituye un ejercicio absolutamente necesario para avanzar en la regeneración y democratización de nuestra vida pública, tan vapuleada hasta el hartazgo por la irresponsabilidad, la corrupción y la impunidad.

La crítica al poder en todos sus niveles representa sin duda alguna un elemento de extraordinario valor ético para la cultura democrática a la que aspiramos en cuanto sociedad dinámica, participativa, demandante y plural.

Las consideraciones anteriores vienen al caso con motivo de la inscripción de Renán Barrera Concha como precandidato del PAN a la alcaldía de Mérida, circunstancia que genera de manera natural algunas interrogantes que todos nos debemos hacer: ¿Qué cuentas plausibles rinde a los meridanos el actual primer edil tras casi seis años de desempeño? ¿Cuál es el balance crítico de su gestión, es decir, cuáles son los aciertos y cuáles son los faltantes y desatinos? ¿Han sido honestas y transparentes las administraciones que ha encabezado? ¿Ha habido en el Cabildo de Mérida un ejercicio plutocrático del poder o bien éste ha sido ejercido en diálogo con la oposición y, sobre todo, en diálogo y consulta con los ciudadanos que lo eligieron?

Seguramente ha de ser una tarea ardua gobernar un municipio muy complejo como Mérida, que según el Censo de 2020 ha llegado a los 995 mil habitantes, el 44.6 por ciento de la población yucateca, cifrada en 2 millones 231 mil personas.

Mérida es, en efecto, una urbe dinámica, multicultural, tradicional-moderna, asimétrica y disfuncional en muchos aspectos, en la que perduran viejos problemas y han surgido otras problemáticas derivadas tanto de la llegada continua de nuevos pobladores como de la intensificación de los procesos de conurbación de la zona metropolitana.

Igualmente, Mérida continúa sufriendo las consecuencias perniciosas que implica seguirle apostando a un modelo excluyente de desarrollo que privilegia hasta la complicidad los intereses de la insaciable mafia inmobiliaria, desatiende irresponsablemente la crisis ambiental en curso, margina a las comisarías en los procesos de desarrollo y aplaza cada trienio el grave problema del transporte urbano.

Por todo lo anterior, no debe echarse en saco roto el enérgico manifiesto que hace unos días le dirigieron al alcalde Renán Barrera los regidores del Partido Revolucionario Institucional Ana Gabriela Aguilar Ruiz y Alejandrina León Torres; de Morena, Fausto Alberto Sánchez López y Mariana Jiménez Gudiño, y el independiente Gamaliel Gutiérrez Beltrán (D.Y., 8 de febrero, Local, p. 6).

“¿Qué nos deja usted, señor Presidente Municipal, después de 6 años?”. Esta es la pregunta central que formulan los flamantes regidores de la oposición, y contestan grosso modo de la siguiente manera: Renán Barrera nos hereda una ciudad a oscuras, desigual, cara, dividida y reprobada por su mala distribución del espacio público; con un sur en abandono y un norte privilegiado por su atención y apoyo; una ciudad de obras caprichosas, en crisis y sin atención ante la pandemia, con escasa empatía con los ciudadanos; una Mérida caótica en cuanto al transporte público, abandonada y con espacios sucios y desaprovechados, habitados por la basura y la maleza (añado con conocimiento y causa: el entorno de los Vergeles —hermoso por sí mismo y donde se ubica mi actual Alma Máter, la UPN, es un ejemplo vergonzoso de esto último).

Concluyen su pronunciamiento los regidores de representación proporcional señalando que hay promesas incumplidas en materia de drenaje y de movilidad, como es el caso del paso a desnivel del Paseo de Montejo, cuya falta de uso afecta a más de 260 mil ciudadanos; asimismo, consideran que la ciudad es intransitable por el triple de baches y la infinidad de reportes que nunca son atendidos.

Independientemente de que podamos estar de acuerdo en todo o en parte con lo que se afirma en el manifiesto en comento, ocurre que a los “abajo firmantes” también habría que cuestionarles el hecho de que hagan sus señalamientos a toro pasado; es decir, pareciera que pretenden no pasar a la historia sin pena ni gloria aprovechando los escenarios electorales que vivimos actualmente. Por lo demás, rara vez pudimos escuchar sus posicionamientos respecto a los desatinos de Renán Barrera y la mayoría panista de regidores, como tampoco vimos que los opositores hubieren informado directamente a los ciudadanos a este respecto.

Como quiere que fuese, creemos que lo que aquí importa no es precisamente la reelección del actual alcalde y su sueño dorado de perfilarse como candidato natural a la gubernatura para 2024.

Sostenemos que lo relevante en la campaña electoral que se avecina es abrir un amplio y serio debate sobre la ciudad que ahora somos y la ciudad que aspiramos ser de aquí a 2050 por lo menos, con la consiguiente formulación colectiva de las políticas públicas municipales que se requieren para construir la ciudad que soñamos: pacífica, próspera, sostenible, incluyente, plural, democrática, tolerante, multicultural y menos desigual en lo económico y social. Veremos. — Mérida, Yucatán.

canek_1999@yahoo.com.mx

Doctor en Educación. Director de la Universidad Pedagógica Nacional en Yucatán

Equipo a la Supercopa de México