in

Retos y cambio tecnológico

 

Innovación y la 4T

Jorge Antonio Lechuga Andrade (*)

La revolución de la innovación es uno de los retos que más enfrentarán los tomadores de decisiones en las empresas; la innovación es fundamental para la supervivencia de una empresa, ya que permite adaptarse a los mercados cambiantes, mejorar la participación y el valor del mercado, así como lograr una ventaja competitiva duradera y sustentable. Sin embargo, la mayoría de los procesos de innovación requieren mucho tiempo, con resultados a menudo distantes e inciertos. A raíz de esto se ha incrementado el interés, tanto en la academia como en la industria, en entender cómo llevar al cabo la innovación exitosamente, de tal manera que expertos en el tema se han dado la tarea de desarrollar teorías y metodologías para lograrlo.

Por ejemplo, investigadores del Politécnico di Bari, en Italia, retoman la idea de Schumpeter, referente a un proceso de búsqueda y recombinación para innovar, mismo que comienza con una exploración del repertorio de elementos y combinaciones ya conocidos.

Muchas grandes empresas elaboran sus modelos ad hoc, y así contar con guías confiables, para implementar una innovación continua y efectiva; sin embargo, las empresas reconocen también que deben buscar nuevos componentes o nuevas formas de utilizar los existentes para sus modelos de innovación, antes que se reduzca la probabilidad del aprovechamiento de oportunidades tecnológicas que favorezcan su competitividad ante los retos y nuevas oportunidades de avance, que se presentan en la 4T.

La Universidad de Cambridge, por su parte, presenta un marco de referencia desarrollado para guiar esfuerzos de innovación de las organizaciones, así como mapear las actividades necesarias y los desafíos potenciales. El enfoque consiste en ocho fases o pasos secuenciales pero iterativos, lo cual significa que la organización puede seguir el proceso paso a paso, o bien, puede ir y venir en el proceso, repitiendo y omitiendo las etapas de acuerdo con sus necesidades específicas, en función de la visión que tenga cada organización.

Las ocho fases que presenta son: a) ideación; se determina el propósito y las acciones de interés así como la propuesta de valor, y las primeras ideas conceptuales; b) se desarrolla y documenta una primera conceptualización de los elementos clave; c) se genera y revisa una serie de prototipos para refinar y comunicar el concepto de Modelo de Negocio, esta fase también comprende evaluaciones comparativas con soluciones y conceptos de partes externas; d) los supuestos clave y las variables del concepto se prueban en simulaciones y experimentos de campo, a través de ensayos controlados y aleatorios; e) se realiza un análisis profundo y se detallan todos los elementos del modelo de negocio y las interacciones entre estos elementos; f) se prueba el concepto completo ejecutando una primera versión limitada del modelo de negocio, en una subsección del mercado objetivo; g) el modelo se implementa en todas las unidades organizacionales y en los mercados objetivos; h) el modelo de negocio se revisa de acuerdo con los planes iniciales, las expectativas y el ajuste estratégico. Sobre la base de esta evaluación se realizan ajustes y diversificaciones y, dependiendo de la amplitud de los cambios necesarios, se puede repetir todo el proceso de innovación del modelo de negocio.

El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha realizado investigación en esta área y determinó un modelo tradicional: en lugar de encerrar a la compañía en sí misma, se mantiene un proceso abierto y permeable a la colaboración en todas sus etapas, desde la investigación inicial de los retos existentes, la ideación de soluciones, así como el desarrollo de proyectos testando los resultados mediante prototipos y/o pilotos hasta su implantación o comercialización.

El modelo de innovación abierta implica un enriquecimiento conjunto de experiencias, por la combinación de aportaciones internas y de terceros, los cuales pueden intervenir en parte o en todo en el proceso de innovación.

Bajo este modelo, los socios con los que se colabora pueden incorporarse tanto al principio como en fases intermedias del proceso; las ideas generadas y los proyectos desarrollados pueden originarse tanto dentro como fuera de la empresa; se puede salir del proceso antes de llegar al mercado tradicional y la comercialización de resultados puede alcanzar el mercado a través de la misma compañía o a través de otras empresas, utilizando tantos los canales propios como externos.

Estrategia

Este modelo de innovación abierta es una estrategia articular en el que el proceso de innovación, buscando dar respuesta a los desafíos globales a los que nos enfrentamos, implica una forma de actuación colaborativa con la que se den soluciones más disruptivas y se pueda llegar con mayor rapidez al mercado. Esta forma de trabajo colaborativo describe la importancia de la ingeniería concurrente como un método integrador con participación de muchas personas que hacen sinergia con los procesos de innovación acelerada, aplicando herramientas de software para simulación y minimización de riesgos.

“La mente que se abre a una nueva idea, jamás volverá a su tamaño original” A. Einstein.— Mérida.

jorge.lechuga@correo.uady.mx

Ingeniero químico. Doctor en Proyectos de Innovación Tecnológica en Ingeniería de Procesos. Profesor e investigador de la Uady

 

Ventana con texto de 16 puntos… Ventana con texto de 16 puntos…

Al día 46 casos de conjuntivitis en Yucatán

Cartón de Tony: Flechados