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Rezago y crisis

La educación en Yucatán

FREDDY ESPADAS SOSA (*)

Si no gastáis todo lo necesario en instrucción primaria, tendréis que doblar, y aun triplicar, la partida destinada a las cárceles, a los presidios, a la fuerza pública: ¡Escoged! —Rodolfo Menéndez de la Peña, escritor y pedagogo cubano-yucateco (1850-1928).

Avanzada la segunda década del tercer milenio, todo parece indicar que la educación yucateca se encuentra lamentablemente atrapada entre el rezago y el fracaso, conformándose en ella una situación de aguda crisis que resulta insoslayable analizar y atender sin dilación.

Más allá del discurso oficial, que por lo general todo lo maquilla o minimiza, resulta plausible que la sociedad yucateca y los tres órdenes de gobierno necesitan atender con apremio esta crítica situación que se pulsa en el ámbito educativo.

Huelga decir que sin un despegue significativo en los aprendizajes y en la formación integral de los niños, adolescentes y jóvenes yucatecos no será posible ni viable avanzar hacia mejores estadios de desarrollo económico, social, político y cultural en nuestro estado.

Las aseveraciones anteriores vienen al caso con motivo de la presentación de los resultados de la investigación MIA (Medición Independiente de Aprendizajes), realizada en la Península de Yucatán de manera conjunta por la Universidad Veracruzana y el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (Ciesas). En este proyecto se entrevistó a 3,400 niños y adolescentes pertenecientes a 20 municipios de nuestra región.

Entre los datos altamente preocupantes que arrojó dicha investigación, destacan los siguientes: ocho de cada diez estudiantes del tercer grado de primaria no entienden lo que leen, en tanto que cuatro de cada 10 estudiantes de bachillerato no pueden resolver operaciones matemáticas correspondientes al cuarto grado de primaria (Diario de Yucatán, 9 de mayo, Local, p. 6).

Las instituciones mencionadas ya habían realizado otra medición de los aprendizajes en estudiantes de primaria en 2015, advirtiendo la persistencia de graves problemas en la comprensión lectora y en las competencias matemáticas elementales, a saber: a) en cuarto de primaria sólo el 49.3 por ciento comprendía lo que leía; b) en sexto de primaria sólo el 54 por ciento pudo hacer correctamente la división, en tanto que apenas el 20 por ciento pudo resolver correctamente un problema donde tenían que aplicarse las operaciones aritméticas elementales.

Y si vamos un poco más atrás, referiremos que en una de las últimas pruebas Enlace realizadas por la Secretaría de Educación Pública en 2013, nos encontramos las evidencias que confirman el serio deterioro de la enseñanza básica en nuestro estado:

i) El 53 por ciento de los alumnos del tercero al sexto de primaria resultaron con logros insuficientes o elementales en Matemáticas; ii) En los tres grados de secundaria, sólo el 15 por ciento tuvieron el logro de bueno y excelente en este mismo campo; iii) en la materia de Español, sólo el 43 por ciento de los alumnos de primaria alcanzaron bueno y excelente, en tanto que en secundaria el 79 por ciento resultó insuficiente o elemental.

Pero a estos datos nada halagadores habrá que añadir otros elementos que, desafortunadamente, muestran con gran crudeza la situación de crisis que vivimos en materia educativa.

Nos referimos al oprobioso analfabetismo, que afecta a 130 mil personas de 15 años y más; igualmente, hay 250 mil yucatecos que no terminaron la primaria y cerca de 290 mil que no concluyeron su secundaria.

Esto indica que más de 700 mil yucatecos sufren de un inaceptable rezago educativo, representando casi el 50 por ciento de la población de 15 años y más.

No es necesario atiborrar con más cifras a los amables lectores, para que podamos darnos cuenta de la magnitud de la crisis educacional que lacera a nuestro estado en pleno siglo XXI. Si bien las causas que han generado esta situación son de origen multifactorial, cabe enfatizar que lo que estamos viviendo en educación es producto de las erráticas políticas públicas que se han aplicado en los últimos 35 años, por lo menos.

Por tales razones, nos sumamos a lo expresado por la doctora Anabel Velázquez Durán, directora del proyecto MIA, cuando señala que la muestra estudiada refleja una situación muy preocupante, “donde no basta lamentarse sino tomar acciones y asumir responsabilidades”, señalando que el objetivo de estos estudios “no es solo obtener una radiografía de la realidad, sino implementar acciones y estrategias para revertir este rezago”.

Concluimos estos comentarios señalando que la actual coyuntura histórica del país, en la que se está construyendo un nuevo proyecto educativo nacional, representa una oportunidad excepcional para redefinir las políticas públicas en el ámbito de la enseñanza y comenzar a resarcir una deuda colosal que, hoy por hoy, debe ofender la conciencia de todos los yucatecos. Veremos.— Mérida, Yucatán.

canek_1999@yahoo.com.mx

Profesor-investigador titular “C” de T.C. Universidad Pedagógica Nacional, Unidad 31-A, de Mérida, Yucatán

 

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