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Riesgos a correr en las empresas

Fernando Ojeda

Las distintas variables del inversionista

Fernando Ojeda Llanes (*)

El principal objetivo de las empresas es obtener utilidades en forma continua, a lo que en argot financiero le llaman maximizar las utilidades o aumentar el valor de las acciones.

En escritos anteriores mencioné los diversos valores que puede tener una acción de capital y que lo que debe interesar a un inversionista que puso capital o dinero en una empresa es el valor de mercado.

Este valor lo determina no solo el crecimiento de las utilidades, sino la capacidad de la empresa como un negocio en marcha para generar utilidades en el futuro.

Un inversionista tiene varias opciones para hacer crecer su dinero y todo tiene que ver con el tiempo y las tasas de interés del mercado. Si quiere obtener una mayor tasa de interés o de rentabilidad, tiene que correr un riesgo. Esto quiere decir que mientras más ganancia quiera obtener, es mayor el riesgo que debe afrontar.

Por ejemplo, si decide poner su dinero en una casa de bolsa comprando Certificados de la Tesorería de la Federación (CETES), estos instrumentos están clasificados sin riesgo, por tanto su rendimiento será bajo; por el momento es de 4.14% anual.

Si la inversión la hace comprando acciones de una empresa, como ésta puede ganar o perder, pues está corriendo riesgos de varios tipos, por lo que, como accionista, debería recibir una tasa o rendimiento mayor del 4.14% que pagan los CETES, cuando menos el doble o triple de estos instrumentos.

Existen fórmulas financieras para determinar las tasas que deben esperar los accionistas de acuerdo con el riesgo que están aceptando.

La inversión que se hace en una empresa adquiriendo sus acciones se denomina capital de riesgo, precisamente porque la empresa en cuestión está sujeta a muchas eventualidades durante su operación para la obtención de ganancias.

El riesgo se define como la combinación de la probabilidad de que se produzca o no un evento y sus consecuencias negativas. Los factores que lo componen son la amenaza y la vulnerabilidad.

Los riesgos que tienen las empresas son muchos y variados y están agrupados en diversos grupos o tipos; hablaré en forma breve de dos: riesgo del negocio y riesgo financiero.

Los riesgos de negocio son aquellos que una empresa tiene por el desarrollo normal de sus operaciones, por ejemplo: de mercado, que consiste en perder ventas por una fuerte competencia o por la baja calidad de sus productos. Pérdidas de margen al adquirir productos de precio elevado sin poder incrementar el de venta. Tener que otorgar descuentos porque la demanda de su mercado ha disminuido. Hacer frente a más gastos por fletes o distribución. Por altas erogaciones en mantenimiento de equipos de transporte o maquinaria.

El riesgo financiero se observa en varios eventos, por ejemplo: en vez de aumentar capital para su crecimiento, incrementa sus pasivos, lo que hace que la estructura de capital se vea afectada al ir disminuyendo su proporción de capital a pasivo, o sea, tener mayor pasivo que capital contable; a esto se le llama inestabilidad financiera.

De esta estructura de capital tener mayor pasivo a corto que a largo plazo, aquí juega el factor tiempo porque en el corto plazo la exigibilidad de pago es en menor tiempo. Si se trata de créditos bancarios, este pasivo tiene costo financiero por la tasa de interés pactada, que puede subir según la política monetaria del Banco de México.

Otros elementos son las garantías que se otorgan en los créditos a largo plazo, que podrían ser hipotecarias que, en algunos casos, si la empresa no tiene bienes inmuebles, son de los accionistas.

Dentro de los riesgos financieros está la probabilidades de impago por problemas que pueden surgir en el flujo de efectivo.

Los riesgos mencionados anteriormente son administrables y cuando lo son en forma efectiva, entonces la empresa genera muy buenas utilidades. Para tal caso se requiere de eficientes administradores en la dirección general, gerencia de compras y de finanzas.

Las funciones de los ejecutivos que ocupen los puestos anteriores son importantes, pero este es otro boleto a comentar posteriormente.

Como hay otros tipos de riesgos tanto endógenos como exógenos, las empresas de la actualidad están aplicando un sistema de administración de riesgos.

El tipo de riesgos exógenos, como su nombre lo indica, se trata de elementos que no dependen de la empresa pero son administrables, tales como las tasas de interés, el tipo de cambio, la inflación, las disposiciones fiscales y legales, los eventos de la naturaleza o de la salud, como esta pandemia que sufrimos, o las tormentas e inundaciones. Estos son otros temas a abordar posteriormente en estas colaboraciones.

El tiempo juega en la rentabilidad; por ejemplo, si un inversionista desea invertir su dinero pero que en un momento determinado quiera disponer de él, entonces su inversión debe ser a corto plazo con menor tasa de interés; si no lo desea tan disponible, podrá ser a mediano plazo y obtiene mayor tasa de interés.

Se recomienda hacer una lista de riesgos en que pueda incurrir la empresa y administrarlos.— Mérida, Yucatán.

ferojeda@prodigy.net.mx

Doctor en investigación científica, consultor de empresas

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