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Rubén Osorio Paredes: Los niños y el núcleo familiar

En las bases de su divorcio voluntario, Ana y Juan han convenido, además del monto de la pensión alimenticia, que la custodia del menor la tendrá ella y que serán los fines de semana cuando el menor podrá convivir con su padre.

Sin embargo, Ana se pregunta si esa convivencia alcanza también a los abuelos y tíos paternos, y si se encuentra obligada a permitir que su hijo conviva con ellos.

De acuerdo con especialistas, la convivencia de los menores con sus padres y con la familia de ambos permite el sano desarrollo de aquéllos, pues conlleva al conocimiento y trato directo que tienen los niños con sus ascendientes y demás parientes, a fin de lograr su cabal integración al núcleo familiar y obtener identidad plena al grupo social al que pertenecen.

En tal virtud, el desarrollo normal de un menor se produce en el entorno de éste y la armonía con la familia tanto materna como paterna es de vital importancia para un sano crecimiento emocional; lo cual se logra cuando se garantiza la convivencia con ambos progenitores y sus respectivos abuelos, en tanto que esta convivencia no ponga en peligro su propia integridad.

Derivado de lo anterior, en los casos de separación o divorcio no puede impedirse, sin causa justificada, la convivencia entre el menor y los parientes del progenitor que no tiene la custodia, por lo que en caso de incumplimiento del convenio en que las partes hubieren fijado el tiempo, modo y lugar para que los parientes del progenitor que no tiene la custodia del menor lo visiten y convivan con él, la autoridad contará con los medios que considere necesarios para decretar la convivencia en el modo y forma que beneficie a los menores. En caso de incumplimiento parcial o total, la misma autoridad podrá decretar las medidas de sanción que decreta la ley como el requerimiento y multa, hasta el uso de la fuerza pública para permitir la convivencia.

El derecho de visita y convivencia con todos los familiares debe catalogarse como un derecho fundamental del menor y sólo se impedirá esa convivencia con alguno de sus padres y sus respectivos parientes cuando quede plenamente demostrado que dicha convivencia atenta contra la integridad física, psicológica o emocional del menor.

En consecuencia, ante tal situación, en aras de ese supremo derecho que tienen los niños a ser amados y respetados, sin condición alguna, el progenitor custodio tiene la obligación de permitir y fomentar el derecho de visita y convivencia de sus hijos con el progenitor no custodio y sus respectivos parientes en un ambiente de comprensión y respeto.— Mérida, Yucatán.

juridicofacil@hotmail.com

Abogado, titular del despacho Rubén Osorio & Asociados, catedrático de la Universidad Anáhuac Mayab

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