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Talón de Aquiles

Dependencia económica y soberanía

Othón Baños Ramírez (*)

El golpe maestro del presidente estadounidense Trump consistió en hacer que parezca que el problema del arribo creciente de migrantes a su país es de México y no de Estados Unidos.

A cambio de evitar la arbitraria imposición de un 5% de arancel a sus exportaciones, México se comprometió a endurecer la política migratoria en la frontera sur, con el despliegue de 6 mil miembros de la Guardia Nacional, y a recibir, durante el tiempo que dure el trámite, a los migrantes centroamericanos que pidan asilo en ese país, entre otras cosas.

No obstante, ya se aclaró que estamos frente a un acuerdo NO definitivo y que México tiene solo 45 días para entregar resultados que satisfagan al presidente Tump; de lo contrario éste volverá a fijar fecha para la entrada en vigor de los famosos aranceles.

De tal modo que el gobierno mexicano se ve obligado a hacerle el trabajo sucio, de detener a los migrantes centroamericanos en busca del sueño americano.

La Cancillería mexicana se dispone a entablar conversaciones con los Ejecutivos de Guatemala, El Salvador y Honduras, así como con organizaciones de migrantes en estos países centroamericanos y también en México, para que entre todos puedan frenar el flujo de migrantes (“El País”, 10 de junio de 2019).

¿Qué logró México a cambio? Simplemente evitar el castigo de la potencia mundial. El acuerdo no fue humillante, tampoco es un triunfo. La soberanía de México no salió intacta como dijo el canciller mexicano Marcelo Ebrard, porque de aquí en adelante estará siempre amenazada por esas balas letales de cañón que son los aranceles.

Ebrard hizo muy bien su trabajo. No tenía mucho margen para hacer una verdadera negociación donde ambas partes salieran comprometidas y ganando. La tremenda asimetría de poder económico frente a la primera potencia mundial es brutal.

Por ejemplo, en 2017 el 82.6% de las exportaciones de México tuvieron como destino EE.UU. Además, el canciller admitió que la medida podía haber puesto en peligro el tratado de libre comercio adoptado con Estados Unidos y Canadá, pendiente de aprobación en los Congresos de los distintos países. Ebrard detalló que, según los cálculos del gobierno de México, el IVA se podría incrementar de golpe en un 10%, se perderían 1.2 millones de empleos y el Productor Interno Bruto (PIB) caería al menos un punto.

A los grandes problemas nacionales, como el de la pobreza, la desigualdad social, la corrupción y la violencia criminal, ahora hay que agregar el de la dependencia económica con los Estados Unidos. En esencia lo que ocurrió es que la relación comercial y la económica se subordinó al tema migratorio. Eso no había ocurrido, argumentó Ebrard.

El presidente Trump al poner el dedo en la llaga, la dependencia económica, tiene ahora un arma letal, los aranceles, contra México. Lo que puede significar que, si bien nuestro país no va a pagar el muro fronterizo, tendrá que pagar los gastos, los enormes gastos, que implican la detención del flujo migratorio a los Estados Unidos.

Es claro que a Trump desde siempre le ha preocupado el déficit de la balanza comercial con nuestro país. Por eso promovió uno nuevo tratado de libre comercio que tienda a revertir ese déficit. Pero, con fines electorales le importa más el tema de la migración. A él no le importa humillar a sus enemigos con tal de seguir adelante en su propósito de mantener el poder. En este caso de la reelección en el año 2020.

Nadie puede dejar de reconocer que está en su juego. Es muy desafortunado que haya escogido a nuestro país como su “puerquito” favorito. Lo cual, no solo le da ganancia electoral, sino que significa un enorme gasto para el gobierno mexicano.

Empero, en última instancia, el problema no es de Trump sino de México, tan dependiente de los Estados Unidos.

Como lo reconoció Ebrard, el problema de la dependencia económica con los Estados Unidos es muy grande, pues aparte del 82% de las exportaciones, 52% de las importaciones provienen de ese país, las cuales en los últimos años han crecido más que las exportaciones.

Por esa razón, como si fuese una burla, el presidente Trump dice que el gobierno de México se comprometió a comprarles más productos agrícolas. Por ejemplo, maíz.

La dependencia económica desde muchos flancos pone en peligro la soberanía nacional.

Yo creo que AMLO, a tono con el nacionalismo de Trump, debería emprender ahora mismo una campaña para disminuir la enorme dependencia económica que guarda México con los Estados Unidos.

No, el acuerdo logrado no es una victoria es, en todo caso, una tregua. La amenaza sigue y hay que prepararse para lo peor.— Mérida, Yucatán.

othonbanos@hotmail.com

Doctor en Sociología, investigador de la Uady

 

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