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Todo tiene un límite

feminicida de tahdziú

El caso de Villas del Sol

Manuel J. Castillo Rendón (*)

Todo tiene un límite, hasta la paciencia y la tolerancia. El pasado 20 de junio, un grupo de vecinos de Villas del Sol, Gonzalo Guerrero, Campestre y San Ramón en declaraciones a Diario de Yucatán, publicadas el 20 de junio, reiteramos nuestra inconformidad por el poco interés del Ayuntamiento de Mérida en realmente valorar los planteamientos y argumentos que les hemos expresado, tanto al director de Desarrollo Urbano como al mismo alcalde, a quien inclusive se le ha invitado a que se reúna con nosotros en el parque de Villas del Sol, para dialogar y proponer una solución al otorgamiento, que consideramos irregular, de la licencia de construcción con vigencia del 4 de septiembre de 2014 al mismo día y mes pero de 2016, y su renovación con vigencia del 19 de octubre de 2017 al mismo día y mes pero de 2019, al propietario del predio 350 de la calle 9 (avenida) entre las calles 6 y 8 del fraccionamiento Villas del Sol.

El mismo día, en el mismo medio, se publicó una pequeña respuesta del Director de Desarrollo Urbano municipal (DUM), y más amplia, al día siguiente, el día 21.

El director del Instituto Municipal de Planeación de Mérida (Implan) el día 26 se suma a las declaraciones oficiales, que son meras opiniones, en contra de nuestros argumentos. En términos generales, expresan que no hay nada turbio ni chueco, que todo está legal; que la autoridad solo permite lo que está establecido en los reglamentos vigentes; que “la instrucción del alcalde es cumplir a rajatabla la ley” (sic), y que el proyecto cumple con la norma vigente.

En sus declaraciones, el director de DUM acepta públicamente, por primera vez, que se construirán 72 departamentos, cuando en las primeras pláticas sostenía que la licencia y su renovación solo eran para 56 departamentos.

El director del Implan nos califica de nostálgicos porque deseamos la Mérida de hace 40 años, contra la visión de sostenibilidad y de consolidación urbana. Habría que hacer una consulta imparcial entre los meridanos para ver cuántos piensan que es necesario replantear el crecimiento de nuestra querida Mérida, para evitar que sea a costa de llegar a perder su identidad y los meridanos nuestras costumbres y tradiciones, mismas que juntamente con la seguridad de que aún gozamos son los valores que la hacen atractiva a propios y extraños y que, de no regularse con total apego a leyes que mantengan estos principios, en algunos años la volverán una ciudad más, con personalidad difusa.

Las respuestas oficiales tienen, por un lado mucha retórica técnico-jurídica (¿?) y por el otro, es la expresión de una postura, escuela, corriente, tendencia o filosofía urbana, pero en ningún momento citan, con argumentos firmes, cuáles son los instrumentos jurídicos y los procedimientos que se siguieron para poder emitir la licencia y la posterior renovación.

Sobre el problema, siempre hemos presentado nuestra postura con argumentos jurídicos y técnicos, no existe nostalgia, ni caprichos, existe la exigencia que se reconozca nuestro derecho garantizado por el artículo 1º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y también por el 1º de la Constitución Política del Estado de Yucatán, de respetar el entorno que escogimos para vivir con nuestras familias.

De estas dos leyes fundamentales derivan otras, como la Ley de Planeación y la Ley de Planeación del Estado de Yucatán, las que establecen su temporalidad para los planes y los programas. Éstos tienen una vigencia jurídica, ésta (su existencia) no se prolonga a modo, son válidas hasta que concluye el período administrativo que los emitió.

Le siguen la Ley General de Asentamientos Humanos del 21 de julio de 1993; la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, del 28 de noviembre de 2016 y, la Ley de Asentamientos Humanos del Estado de Yucatán, del 30 de junio de 1995.

De éstas se derivan los Programas Urbanos a realizar, si son: Municipal, de Centro de Población (ciudad) o Parciales (una zona determinada). Jurídicamente no existe la figura de un Programa Municipal de Centro de Población; no existe la mezcla. En las citadas leyes se establece el procedimiento para elaborarlos, o para modificarlos, los órganos de consulta y la necesaria participación ciudadana. Se comprueba esta participación con las invitaciones y las Actas de Acuerdos. En ningún caso hemos participado, ni conocemos Actas o Acuerdos de modificaciones a programas.

Al no cumplir con cualquier etapa de lo anterior, se invalida la posibilidad de otorgar las licencias de uso del suelo, de construcción y mucho menos una renovación. En consecuencia, no tienen validez los acuerdos que contravengan las políticas y estrategias emanadas de ellos, además de que se incurre en las responsabilidades administrativas para los servidores públicos, notarios y particulares. Todo esto está escrito en las citadas leyes que, por lo visto, las autoridades municipales no las toman en cuenta o bien, las interpretan con mucha discrecionalidad..

Habitantes y hectáreas

En otra de sus declaraciones, el director del Implan dice: “Las recomendaciones son que la ciudad llegue a cuando menos 60 habitantes por hectárea en un primer momento y alcanzar después 90” (sic).

Pero como sabe más el diablo por viejo que por diablo, resolvamos este asunto con simple aritmética: el predio tiene 70,740.48m2, que es igual a 0.707048 Has., lo que con 90 habitantes por Ha (que es lo alcanzable) resulta que en dicho terreno, a futuro, pueden vivir 0.707048 x 90 = 63 habitantes, y como según el Inegi, hay 4.0 hab/viv, por lo que tenemos pues: 63 / 4.0 = 15.91 viviendas que se pueden construir.

Así que, señores directores, hagan lo que dicen, para estar “conforme a la ley, nada turbio o chueco”, ya que para ir del “caos a la sensatez” solo se pueden autorizar y construir en ese terreno 16 viviendas (departamentos), ni 56 y mucho menos 72. (Continuará).— Mérida, Yucatán.

Vecino de Villas del Sol desde marzo de 1978. Primer director de Desarrollo Urbano Municipal. Ciudadano, Profesional Colegiado, que ha participado en los temas urbanos en los últimos 37 años desde la iniciativa privada, así como funcionario en los gobiernos federal, estatal y municipal

 

Amor por los excluidos

Cartón de Tony: Vila, Renán y Jiménez Pons