in

Trabajo con valor

Guillermo Fournier
Guillermo Fournier

Las necesidades de la sociedad

Guillermo Fournier Ramos (*)

El mercado laboral requiere de diferentes perfiles profesionales para cubrir distintas necesidades. Sin embargo, las demandas sociales son dinámicas, por lo que algunas profesiones toman mayor importancia que otras según el contexto histórico.

Aquellas ocupaciones que se asocian con el ámbito de las labores humanitarias no corren el riesgo de caducar en el tiempo, por su naturaleza encaminada a mejorar la vida de las personas. Más aun, en situaciones de crisis es cuando más aprendemos a apreciar el tremendo valor de este tipo de disciplinas.

Así, una de las profesiones más subestimadas y, a la vez, de mayor potencial dado el panorama actual, es la del trabajo social. Esta área de desempeño tiene por objetivo la transformación de los procesos sociales con el propósito de incidir en el desarrollo comunitario de manera efectiva. Desde luego, consiste en una vocación de servicio que se traduce en la práctica constante de proyectos encaminados a atender directamente a grupos vulnerables de la población.

Cualidades

Para alcanzar tan notables cometidos, el trabajador social debe cubrir una serie de cualidades trascendentales. La empatía, la escucha activa, la prudencia y la creatividad son solo algunas de las muchas habilidades que se pulen a través de la formación y la experiencia de un trabajador social.

Por supuesto, la sensibilidad humana resulta clave para asegurar un desempeño adecuado en esta actividad interdisciplinaria; la interacción con las personas es esencial para conseguir que se promueva el bienestar comunitario en el entorno.

De este modo, el trabajo social es sinónimo de auténtico compromiso por servir y emplear estrategias viables para promover programas sociales que ayuden a dar respuesta a los problemas a que se enfrenta la comunidad.

Claro está, la única forma de lograr que se genere un cambio significativo se halla en la capacidad de sumar voluntades entre los miembros de la sociedad.

En este orden de ideas, la inclusión se vuelve clave para conseguir avances sustanciales. El trabajador social comprende la necesidad de fomentar la cohesión social en los contextos en los que labora, pues sabe que la organización de los diferentes frentes de la comunidad es indispensable para construir las bases de una transformación.

En México, el esfuerzo por crear conciencia sobre el relevante papel que tiene la disciplina del trabajo social ha sido plausible, aunque todavía falta mucho por hacer. A la fecha, aún son pocas las universidades que incluyen en su oferta académica estudios relacionados con el trabajo social.

No obstante, cada vez son más los jóvenes que optan por especializarse en esta materia, pues entienden que es importante la profesionalización de la vocación de servicio comunitario.

En este sentido, debemos resaltar que, en varios países de Europa, así como en Estados Unidos y Canadá, el trabajo social, entendido como profesión, es ampliamente valorado, lo cual incluso se traduce en una remuneración económica competitiva.

Hacen falta más trabajadores y trabajadoras sociales que pongan al servicio su optimismo y empeño en la visión de un mejor futuro para todos.

Empero, estos profesionales también requieren de oportunidades para emprender programas sociales donde puedan desarrollar sus talentos y consigan materializar sus ideas de cambio positivo. El sector salud, el plano educativo y los proyectos comunitarios son espacios propicios para que los trabajadores sociales colaboren y demuestren el valor de la iniciativa con sentido humano.

El apoyo solidario siempre será necesario mientras existan personas que requieran de ayuda para salir adelante. Aprendamos a valorar a aquellos que dedican su vida a mejorar la vida de los demás. Reconozcamos la orientación ética de quienes imprimen especial entusiasmo en sembrar esperanza aun en los entornos más complejos.— Mérida, Yucatán.

Fournier1993@hotmail.com

Licenciado en Derecho, maestro en Administración

 

Prevención del Covid-19 en las oficinas públicas de Yucatán