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Tu nombre es santificado

Editorial
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Razonando nuestra fe

Por Emmanuel Sherwell Cabello (*)

Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.

Jesús les dijo:

—Cuando oren, digan:

Padre, santificado sea tu nombre.

Venga tu reino.

Daños cada día el pan que necesitamos.

Perdónanos nuestros pecados,

como también nosotros perdonamos

a quienes nos hacen mal.

Y no permitas que nos apartemos de ti.

Esta oración que nos viene de Jesús es verdaderamente única: ella es “del Señor”. Por una parte, por las palabras de esta oración el Hijo único nos da las palabras que el Padre le ha dado. Y por otra parte, como Verbo encarnado, conoce en su corazón de hombre las necesidades del hombre, y nos la revela.Que gran consuelo estas breves sentencias y que nos enseña cuál es la forma correcta de dirigirse a Dios: “Padre”. Si Jesús, el Hijo de Dios, nos enseña que invoquemos a Dios como Padre es porque en nosotros se da la realidad de ser y sentirse hijos de Dios.

Seminarista católico.

 

Nos enseña cuál es la forma correcta de dirigirse a Dios: “Padre”

 

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