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Un grito de los yucatecos

feminicida de tahdziú

No merecemos impuestos, ni pago de placas

Marcelo Pérez Rodríguez (*)

Hay mucho malestar y una gran inconformidad entre la mayoría de los yucatecos por los nuevos impuestos y el anuncio del cambio de placas para este nuevo año, pues las familias enfrentan la “cuesta” de enero con los clásicos aumentos al precio de productos y alimentos de consumo diario, amén del pago de la electricidad, predial y demás deudas.

Hay en los diferentes gobiernos un deseo de esquilmar al ciudadano con los reemplacamientos frecuentes. No se buscan caminos para crear placas permanentes y pagar cuotas mínimas cada cinco o seis años, sino que miran a los conductores como una cautiva fuente que pueda llevar agua fresca a las arcas públicas y aprovechar, así, para que algunos sientan en sus manos la frescura de esa cascada millonaria.

Para el gobernador Mauricio Vila Dosal el recorte federal ha impulsado al gobierno a crear impuestos y el reemplacamiento. Pero diversas voces han investigado y sacado a relucir que no hay recortes de dinero y, además, el mismo presidente Andrés López Obrador señaló que no hay menos dinero en las entidades, pues si lo hubiera los gobernantes tendrían el derecho de denunciar esos faltantes ante el Poder Judicial de la Federación. ¿Ya denunció el gobernante si hay reducción en el presupuesto?

Durante el gobierno de Rolando Zapata Bello, en 2017, pagamos un costo alto por las placas. Es más, diversas voces se alzaron para protestar e incluso legisladores panistas calificaron el cobro como un “atraco” a los yucatecos.

El senador panista Daniel Ávila Ruiz denunció la licitación de las placas en ese entonces como “simulada, amañada y con muchas irregularidades”, pues hubo poco tiempo para realizarla y dos días para aclaraciones. Asimismo, calificó como un “robo a despoblado” el precio de las placas a los yucatecos, pues según la investigación que le llevó casi tres meses tenían un costo de $245 más IVA y se vendieron a $1,446 con la tarjeta de circulación.

También el ahora diputado federal Elías Lixa Abimerhi criticó el costo de las placas y expresó que ese pagó “se trataba de un atraco”.

Mordaza

Ahora esos críticos de ayer guardan silencio y prefieren no cuestionar, ni siquiera dar una opinión sobre el nuevo cobro del actual gobierno de Mauricio Vila. El hoy exsenador Ávila Ruiz no quiere hablar porque “ahora soy muy respetuoso de las autoridades, no soy servidor público en este momento, estoy en la iniciativa privada”.

En verdad sorprende este silencio y mordaza que se pone el exfuncionario público al expresar que como ciudadano y miembro de la empresa privada no puede hablar.

¿Quiere decir que como ciudadano es mejor quedarse callado y sólo utilizar el escudo de senador de oposición para sentirse valiente y manifestar su sentir?, ¿es obligación guardar silencio porque se es empresario?, ¿deja de ser uno ciudadano cuando ocupa alguien un cargo político o ahora es el temor porque un compañero de partido es el gobernador?

Mientras tanto los ciudadanos y organizaciones cívicas están buscando formas para manifestar ese rechazo y la inconformidad por el cobro excesivo de las placas y los impuestos del paquete fiscal 2020.

El Instituto Electoral y de Participación Ciudadana se deslinda de debates o de consultas ciudadanas manifestando que la Ley de Participación Ciudadana no es aplicable para estos casos, pues “los asuntos de carácter tributario y fiscal no son materia para una consulta y el cambio de placas es un mandato de ley”. ¿Entonces qué puede organizar el Iepac para escuchar el sentir de los ciudadanos?, ¿sólo hacer debates cuando hay candidatos de partidos políticos?

La mayoría de los diputados, representantes de los ciudadanos, votaron a favor de los impuestos y son muy pocos los que hablan del pago de las placas. Ellos, lo sabemos, dependen de la mano del gobernante en turno, ¿qué podemos esperar de acciones que promuevan consultas o debates para escuchar a los ciudadanos?

El gobernador podría tocarse el corazón y dar marcha atrás al reemplacamiento. Si él, su partido y otros panistas criticaron duramente el “atraco” en la época de Zapata Bello, ¿por qué cometer otro atraco ahora que está en el gobierno y además prometió que Yucatán y los yucatecos merecemos más?

¿Acaso no entendimos bien y él expresó que merecemos más impuestos y más reemplacamientos?

Ante la mordaza de unos, las espaldas al pueblo de otros y el deslinde de unos más, queda la organización de los ciudadanos y organismos civiles para buscar por los medios jurídicos la defensa ante los impuestos y el cobro desmedido de las placas.

Costos

Las placas salen baratas, pero en Yucatán se multiplica mucho el costo. En otros estados salen muy económicas. ¿Son estos impuestos el flujo económico que se necesita para encender los motores y que el gobernante y la secretaria de Fomento Turístico sigan viajando alrededor del mundo?

Los yucatecos no merecemos más impuestos, ni más reemplacamientos. Esa inconformidad es un grito fuerte que el gobernador debe escuchar. Merecemos más atención.— Mérida, Yucatán

marpero53@yahoo.com.mx

Profesor

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