in

Una carta a la vida, ¿quieres a bailar?

“Sí quiero bailar contigo

Regina Zapata Martín(*)

¿A caso me has abandonado? ¿A caso no me amas? Me has golpeado de maneras inimaginables, pero aquí sigo mirándote. Sigo sin poderte cuestionar ¿por qué sabes qué? Lo he hecho y me he liado como nunca contigo. He visto que aunque te despotrico me sigues mirando sin decirme una palabra. Solo actúas y me revuelcas más y más.

¿Sabes? Cuando me miras, yo igual te miro y aunque todo cambia veo que todas las plantas crecen afuera, el Sol sigue saliendo, sigue anocheciendo y la Luna me saluda sin falta en las noches. El reloj marca la hora y escucho su tic tac sin detenerse a toda hora.

Así que a pesar de todo tú sigues andando, ¿Y yo? ¡Espera! Acaso, ¿Eso es una invitación? ¿Quieres bailar conmigo? No soy tan buen bailarín, igual y te doy unos buenos pisotones. Igual y ya te los di, bueno, yo sin duda me he tropezado, pero me levanto y aquí estoy.

Sí quiero bailar contigo, tengo muchas ganas ¿Me das la mano? Te ofrezco la mía. ¿Qué música te gusta? ¿Movida o lenta? Supongo que para ti es indiferente porque aun así sigues danzando. ¿Me enseñas a bailar? Así aprendería algo nuevo. ¿Ese es tu mensaje? ¿Qué aprenda algo nuevo?

Ok, he entendido algo, pero ¿cómo lo aprendo?, ¿Cómo aprende uno a bailar?, intentando sin duda. ¡Sí, eso es Intentando!, como cuando presenté en la universidad y entre, o cuando decidí mandar un escrito en el diario y se publicó.

Vaya, no me has abandonado. Ahora que recuerdo siempre has estado conmigo desde que vivo. Solo me mirabas, pero ahí estabas, y ahora me doy cuenta. A veces me soplabas, a veces me llueves, a veces brillas para mí, y en ocasiones me lanzas un sacudón, pero, sigo vivo. Y a pesar de que duele, ahí estas mirándome cambiada. Tengo que cambiar contigo.

Supongo a pesar de que ahora estoy dolido por todo lo que ha sucedido y está sucediendo afuera, tengo que cambiar para ti y para mí, mientras más me resisto más duele. Ahora me miras y siento tu acaricia, y quiero romper en llanto, pero ahora yo te pido ¿bailas conmigo? Digo, quiero las paces contigo. Perdóname.

Bailemos hasta que decides irte junto de mí, pero te prometo que cuando eso termine habré bailado como nunca. Gracias por estar ahí estas y nunca te has ido.

En honor a todos los que hoy están pasando por situaciones difíciles de cualquier instancia y manera.

Licenciada en Psicología y escritora. psicreginamartins@gmail.com

 

''Ver más teatro para aprender''

Cartón de Tony: En su lodo