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Una mutua obligación

(Foto: Megamedia)

 

Solidaridad social

Mario Maldonado Espinosa (*)

Después de todos estos días festivos en que todo el mundo externó sus buenos deseos y lo mejor para cada uno de nosotros y nuestras familias bien vale la pena reflexionar qué hacemos cada uno en lo particular o en lo grupal para ayudar verdaderamente a los demás. Ayudar no solo a los que se encuentran en el círculo más cercano, sino a todo aquél que requiera nuestra ayuda aún si no los conocemos.

En una oficina de trabajo me llamaron mucho la atención dos situaciones: la primera es que invitaban a los empleados a recolectar tapas de envases de plástico para luego llevarlas a cambiarlas y de lo que se recaudara se donaría a una agrupación que atiende a niños con cáncer, lo mismo se haría con las botellas que finalmente se venderían para ser recicladas. Otra acción implementada es que para fomentar la lectura entre los trabajadores se pedía la donación o prestamos de libros para poner a disposición de quienes quisieran acrecentar sus conocimientos a través de la lectura. Ambas actividades tenían un fin común: la solidaridad de unos con los demás.

Como personas, es nuestro deber responsabilizarnos de todos, lo que le pasa a uno en una comunidad debiera preocuparnos y ocuparnos a todos, solo de esa forma podríamos salir adelante como sociedad y acabar con la indiferencia colectiva que muchas veces parece ganar a esta sociedad moderna.

La solidaridad es un valor esencial en el ser humano y debe ser promovida por la sociedad. La solidaridad viene desde lo más noble de las personas, dar el tiempo para ayudar a personas con alguna enfermedad; por ejemplo, qué admirable labor realizan aquellos jóvenes incluso hasta doctores disfrazados de superhéroes o payasos visitan a los niños con cáncer en los hospitales o sus domicilillos para llevarles un poco de alegría, a pesar de todo lo que están sobrellevando.

Un sin fin de historias y personas que ayudan a los demás, muchas de ellas anónimas que hacen que aún creamos en la humanidad. Existen valores que parece que se están olvidando y que si así se quiere ver hay que volverlos moda de nuevo, me refiero a la generosidad hacia los demás. Ayudar a los de la tercera edad que están en supermercado, a quienes nos dirigen en los estacionamientos, a los que despachan la gasolina y a todo aquél que nos pide ayuda, es solo una oportunidad que se nos presenta para ayudar a los demás. Hacer el bien sin importar a quien.

La solidaridad es el rostro social del amor, ayudar sin importar cómo, ni cuánto. Solo creceremos como sociedad si estamos dispuestos a dar a los más necesitados. La solidaridad es la responsabilidad común, proviene de la conciencia ciudadana, del compromiso comunitario que cada persona debe hacer.Vivimos nuevos tiempos en los que la tecnología y nuevas formas de pensar parecen arrastrarnos como sociedad, en los que el materialismo y el consumismo parecen ser una necesidad. Ante ello la solidaridad juega un papel importante. Solidaridad significa dar lo mejor de cada persona a los demás, apoyarnos los unos a los otros, ser empáticos con sus necesidades.

Todos estamos llamados a construir una sociedad donde la justicia, la dignidad y la igualdad sean para todos. El gran reto para nuestra sociedad es que seamos cada día más solidarios con los demás, es seguir transmitiendo esperanza a las presentes y futuras generaciones.

Seamos realistas, aún existe entre la sociedad actual situaciones que ofenden la dignidad de las personas, pero a través de la solidaridad muchas cosas podemos hacer que cambien para bien. El filósofo Platón decía algo muy cierto: “Buscando el bien de nuestros semejantes encontramos el nuestro”. Que así sea entonces.— Mérida, Yucatán.

mariomaldonadoe@gmail.com

@mariomaldonadoe

Asesor jurídico

 

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