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Una vacuna, pero con ética

Foto: Megamedia

Hablemos de Bioética

Tras la publicación por parte de la revista “Science” —el 12 de junio de 2020— de la existencia de seis posibles vacunas contra el Covid-19, en las que, para su fabricación, se han utilizado líneas celulares obtenidas de fetos humanos de abortos provocados, el doctor en Medicina y antiguo miembro de la Pontificia Academia para la Vida, Justo Aznar ha difundido una valoración ética de la cuestión.

Zenit, la agencia de información internacional dedicada a difundir el mensaje de la Iglesia Católica y el papa Francisco, conversó en exclusiva con el médico español, director del Instituto de Ciencias de la Vida de la Universidad Católica de Valencia y miembro de la Real Academia de Medicina de la Comunidad Valenciana, quien ofreció las claves para entender cómo se elabora la vacuna y qué factores debemos tener en cuenta para actuar siempre en favor de la vida, con todo el rigor científico que conlleva.

El doctor Aznar aclaró que el uso de las vacunas que utilizan líneas celulares obtenidas de fetos humanos abortados plantea problemas bioéticos y apoyándose en las publicaciones de la Pontifica Academia para la Vida (en 2005 y en 2017), indica que “si se ponen a disposición del público vacunas contra el Covid-19, en cuya producción se hayan utilizado células de fetos humanos abortados voluntariamente, éstas podrían utilizarse temporalmente hasta que no haya disponibles otras vacunas similares, que se hayan producido sin utilizar tales tipos de células fetales”, pues “la obligación moral de garantizar la vacunación para una cobertura de la salud de otros es no menos urgente”.

Asimismo, el doctor Aznar matizó que en el caso de las seis líneas que trabajan con dichas células fetales “no se trata de células obtenidas de abortos actuales sino de células producidas a partir de dos líneas celulares fetales generadas en las décadas de los 70 y 80 del siglo pasado a partir de abortos provocados” y recordó que la Academia Vaticana anunció que “hoy día no es ya necesario obtener células de nuevos abortos voluntarios y que las líneas de células en las que las vacunas han sido basadas se derivan de dos líneas de fetos originalmente abortados en la década de los 60 del siglo pasado”.

El director del Observatorio de Bióetica de la Universidad Católica de Valencia publicó recientemente un informe que consta de dos partes bien definidas: una científica en la que se aborda la situación de cómo se encuentran las investigaciones para la obtención de una vacuna contra el Covid-19, y en la que se especifica en qué vacunas se han utilizado para su producción líneas celulares obtenidas de fetos de abortos humanos provocados; y una segunda en la que se reflexiona desde un punto de vista moral sobre si estas últimas vacunas pueden ser o no utilizadas.— Presbítero Alejandro de J. Álvarez Gallegos, licenciado en Bioética

 

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