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Vulnerabilidad y fortaleza de vida

Foto: Megamedia

 

Uno, dos, tres… por la adultez

Antonio Alonzo Ruiz (*)

En el “Valle de los deseos”, tan extenso y poblado a la vista, como seductor y hospitalario para quien recorre, mi pensamiento se extiende en su sosegado y, al mismo tiempo, trémulo espacio.

Embelesado por la enigmática belleza y variedad de formas de tantas y tantas burbujas que fluyen por todo el Valle, recuerdo palabras de mi guía Templanza:

“Cada una de estas burbujas representa, querido amigo, la variedad de intenciones y el enigma que esconde cada uno de los deseos humanos”.

“Pocas cosas —explica Templanza— son tan misteriosas y cambiantes como tus deseos. Por esto es importante que decidas templar un carácter fuerte y vulnerable a la vez”.

“Eres fuerte cuando te sabes vulnerable y pides ayuda, sea para dominar tus apetitos o consumar deseos”.

“Eres fuerte cuando te sabes vulnerable y te das cuenta de que lo que apeteces y deseas no es lo mejor y cambias de opinión”.

“Eres fuerte cuando te sabes vulnerable a la locura, a la soledad y al dolor y a pesar de ello, mantienes la cordura donde debe ser”.

“Vulnerabilidad y Fortaleza —declara Templanza— no se oponen, sino que se complementan. Ya lo expresó Pablo de Tarso, una de las personalidades más recias y templadas de la historia cuando, inspirado por una mente superior, declaró: cuando soy vulnerable, entonces soy fuerte”.

Psicólogo clínico, UVHM. Manejo de Emociones y Envejecimiento. MATIA Instituto Gerontológico.Antonio Alonzo aalonzo@crehas.org

 

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