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Yeusví Maley Flores Cazola: El popular dióxido de cloro, “milagro” que mata

Foto: Megamedia

Más de 82 millones de mexicanos utilizan diariamente redes sociales, siendo Facebook la de mayor preferencia. Este uso permite que la información se propague rápidamente.

Si bien en principio y de manera estricta esto debería ser catalogado como un avance de la era moderna, la calidad del contenido compartido en todas las redes sociales demerita el objetivo de las mismas, se construye un retroceso que inclusive puede llevar a la muerte.

El dióxido de cloro está en boca de todos los mexicanos, haciendo que al menos dos mensajes al día recibidos por un profesional de la salud se relacionen con este tema. “¿Lo tomo?”, “¿Es preventivo?”, “Leí que en dosis bajas es buenísimo”.

El dióxido de cloro tiene la propiedad de eliminar bacterias, virus y hongos sobre superficies inanimadas; su mecanismo de acción es deshacer proteínas provocando la muerte de los gérmenes. Si bien su uso a través de la Historia para, por ejemplo, potabilizar el agua es un acierto, extrapolar estos beneficios a la fisiología humana es muy diferente.

Aun si su consumo es en dosis bajas, el efecto de destrucción provocado por el estrés oxidativo sobre las membranas celulares en el cuerpo humano equivale a un daño directo sobre cada célula corporal. Su ingesta daña el revestimiento del tracto digestivo y causa una unión de la forma férrica del hierro a la hemoglobina dando lugar a metahemoglobina que fija en menor afinidad el oxígeno. En el riñón ocasiona desde necrosis tubular aguda hasta nefritis intersticial.

Como el dióxido de cloro no presenta preferencia para actuar sobre un tejido u órgano en particular, se distribuye a través del torrente sanguíneo por todo el cuerpo, provocando un daño pequeño, paulatino y constante que puede llevar a matar al paciente por falla multiorgánica grave y, sin duda alguna, empeorará el estado de salud de un diagnosticado con SARS-CoV-2.

Las propiedades curativas atribuidas a esta sustancia, si bien exitosas en modelos matemáticos y simulaciones electrónicas, no pueden extrapolarse a la compleja interacción fisiológica de la integridad humana.

Por más que suene trillado, lo único científicamente comprobado como eficiente para combatir al coronavirus es nuestro correcto ejercicio de las medidas de higiene y el distanciamiento social. Invito a evitar caer en acciones desesperadas, que lejos de resultar milagrosas nos condenen a un destino completamente opuesto al que nos motivó a implementarlas en un inicio.

(*) Facebook, YouTube, Instagram y Twitter: @DraYeusviFlores. email: drayeusviflores@gmail.com. www.drayeus.com.

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