in

Yeusví Maley Flores Cazola: Sin sangre también mueren

Foto: Megamedia

Hemos estado tan inmersos en la llamada “nueva normalidad” que hemos dejado a un lado situaciones igualmente importantes. Si bien las reconversiones hospitalarias conllevaron adecuaciones de protocolos, instalaciones y recursos, las urgencias médicas jamás se han detenido.

Cirugías como apendicetomías, colecistectomías, nefrectomías, laparotomías, cesáreas, cirugías por accidentes y una larga lista de situaciones críticas, hoy penden de un hilo. Pacientes con padecimientos oncológicos o con insuficiencia renal que requieren de estas valiosas unidades de hemoderivados sufren de incertidumbre sabiéndose una población vulnerable.

Los cirujanos operan en una nube condensada de estrés, de medidas extremas de cuidado, de responsabilidad de salvar vidas y, hoy día, con la carga adicional de saber que no existe suficiente sangre que pueda ayudarlos en estas circunstancias.

Y es que la donación de sangre tiene un objetivo muy claro: salvar vidas. Todas las personas de noble corazón que acuden voluntariamente y de manera altruista a donar sangre pueden tener la certeza absoluta de que tienen un papel protagónico ante situaciones críticas.

Muchas veces esa donación que pudiera ser tan insignificante para muchos, define la vida o la muerte en un quirófano. La pandemia, aparentemente, también se ha robado esa nobleza. Hoy tristemente observamos bancos de sangre con el 10% de su capacidad.

De cada donante voluntario de sangre se obtienen 450 ml. de sangre, de los cuales se procesarán tres derivados: eritrocitos, plasma y plaquetas, ayudando así a tres personas.

Debes saber que para poder ser donante debes tener de 18 a 65 años, pesar más de 50 kilos, contar con buena salud, no haber tenido cirugías en los últimos seis meses, no consumir alcohol 48 horas antes de la donación y preferentemente sin ingesta alguna de medicamentos en los últimos cinco días. Para las mujeres se requiere tener la certeza de no estar embarazada.

El beneficio para el donador será poder contar con una revisión médica exhaustiva que incluya análisis y resultados para enfermedades contagiosas. Uno de los mitos más arraigados es que las personas con tatuajes no pueden donar, lo cual es erróneo; si ha pasado un año desde tu último tatuaje puedes donar sin problema alguno.

Estoy segura que dejar la protección de tu hogar genera ansiedad, que acudir a una institución hospitalaria genera terror, pero quiero decirte que los protocolos de seguridad son estrictos y que jamás vamos a exponer la salud de nadie.

Por favor, el área médica trabaja a marchas forzadas, pero sin tu ayuda, todo esfuerzo será en vano. No existen divisiones o líneas para enfrentar lo que el mundo hoy nos solicita, todos somos parte de una sociedad que depende de todos para sobrevivir. Ayúdanos a seguir ayudando; acude a donar sangre y conviértete en el héroe que imprima ese factor trascendental ante una situación de vida o muerte.

Facebook, YouTube, Instagram y Twitter @DraYeusviFlores, página web www.drayeus.com; drayeusviflores@gmail.com

Muchas veces esa donación que pudiera ser tan insignificante para muchos, define la vida o la muerte en un quirófano

Campeche reporta tres casos positivos y una defunción por Covid-19

Cartón de Tony: Con el agua hasta el cuello