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¡Yo jugué en Wimbledon!

Jorge Haro Giffenig sacó el baúl de los recuerdos esta imagen de hace 21 años cuando jugó en Wimbledon ante el No. 1 juvenil del mundo

Recuerdos de un momento épico en el gran escenario del tenis

Jorge Haro Giffenig (*)

Pareciera que fue ayer que tuve el honor de jugar en el torneo de más prestigio del mundo, Wimbledon

El 1 de julio de 1998, en la cancha 2 del All England Lawn Tennis and Croqued Club, en el tercer turno de la cancha contra Julien JeanPierre, de Francia, nada más y nada menos que el numero uno del mundo juvenil.

Uno de los requisitos para poder jugar el torneo era estar entre los mejores 50 del ranking mundial juvenil, mismo que cumplía. Mi generación incluía a grandes figuras como Roger Federer, quien ganó el torneo ese año; Andy Roddick, Guillermo Coria, David Nalbandián, Fernando González, Juan Carlos Ferrero, Feliciano López, Mikhail Youzhny, Taylor Dent, Mardy Fish y Filipo Volandri, entre otros.

La espera para mi partido fue larga, ya que los juegos que tuve que esperar ese día fueron de Martina Hingis, primero, y Goran Ivanisevic, como segundo turno, quienes movilizaban muchísima gente a las canchas y tuvieron encuentros apretados ese día.

El escenario era precioso, una cancha con capacidad de alrededor de 2 mil personas. Mi familia presente, banderas de México, cámaras de televisión por todos lados, jueces de línea impecablemente uniformados, seis “ball boys”, toallas conmemorativas en mi banquillo, y una superficie para jugar con un pasto cortado a la perfección.

Todos los entrenamientos previos que tenemos los jugadores son en canchas de práctica y no donde se juegan los partidos. Esto es debido al desgaste que sufren las canchas de pasto, por lo que al pisar una cancha principal en Wimbledon, nunca vas a haber entrenado en ella anteriormente.

Empezamos el partido alrededor de las 2 de la tarde con muchos nervios, Después del usual calentamiento de cinco minutos. Sin evitar pensar que Goran Ivanisevic acababa de jugar en la misma cancha donde estaba jugando su servidor, pierdo el volado para el saque y mi contrincante elige recibir.

Empiezo el partido sacando (la mejor parte de mi juego), pero con los nervios encima, pierdo mi saque y el primer juego del partido. Conforme el partido fue avanzando jugué mejor, pero no pude evitar caer en el primero, 6-2.

Mi contrincante, que aparte era buen amigo, no solo era el numero uno juvenil, sino que era una de las promesas más grandes del mundo desde que tenía 14 años. Compartía patrocinador de ropa con él, por lo que todos los altos mandos de la marca, así como varios cazadores de talentos, estaban presentes en la cancha viendo desde el inicio el partido.

El segundo set fue más cerrado y después de un largo séptimo game pude finalmente romperle su saque y así ganar ese set 6-4.

La superficie de pasto natural me beneficiaba mucho, ya que aunque era mi primera temporada jugando en pasto, mi juego de saque y red facilitaba mucho las cosas, por lo que tenía confianza en que podía ganar el partido.

El tercer set empecé muy bien ganando mis tres primeros juegos con mi saque, llevando el marcador a un cerrado 3-3.

En el séptimo, tuve dos break points, pero no pude romper el servicio de mi contrincante y perdí esa valiosísima oportunidad para cerrar el partido. Estando 3-4 abajo y con mi saque, cometí un par de errores que me llevaron a perder ese game y terminar perdiendo el set definitivo 6-4.

Estaba decepcionado, ya que tuve en mis manos la oportunidad de ganarle al mejor jugador del mundo en el mejor escenario del mundo, con mi familia presente, pero no lo pude lograr. Los errores en puntos decisivos y los nervios se apoderaron de mí y no pude completar la hazaña.

La temporada previa a Wimbledon incluyó derrotas duras en torneos de mucho prestigio como el Italian Open, en Roma, y el Roland Garros, en París, por lo que esta victoria hubiera significando mucho. Pero bueno, así es el tenis y esta experiencia no se borrara por el resto de mis días.

Me siento muy orgulloso como tenista y como yucateco de haber podido participar en ese lindo torneo y poder enseñarle a mis hijos el vídeo (en formato VHS) de lo que viví hace ya 21 años: ¡Yo jugué en Wimbledon!— Mérida, julio de 2019

 

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