in ,

Las propuestas de 3 candidatos, sin bases suficientes

Los candidatos José Antonio Meade

Planes “muy pobres”

CIUDAD DE MÉXICO (Por Elia Baltazar, corresponsal de Diario de Yucatán/AEE).— Los tres principales candidatos a la Presidencia coinciden: hay que abatir la pobreza y la corrupción, y generar crecimiento. Sin embargo, los tres han apuntalado sus promesas de campaña en el gasto público, sin considerar que su margen de maniobra es limitado en una economía de número muy pobres, si no negativos, en inversión y crecimiento.

El mayor desafío para cualquiera de ellos como Presidente será concretar una transición que lleve al país de una economía de estabilidad a una de crecimiento, dice José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC).

Entrevistado a propósito de la presentación del documento “Los 10 retos de la transición política en México”, que traza los caminos a seguir para esa transformación, De la Cruz advierte que los candidatos han abusado de las promesas que implican gasto público sin estrategias de crecimiento.

Es verdad, dice, que es necesario atender la pobreza, que las políticas públicas de desarrollo social deben seguir existiendo, pero con mayor eficacia. “El presupuesto público no será el mecanismo para resolver los problemas de pobreza, pues esto solo se logra vía el crecimiento económico”.

El reto no es menor, según el documento “Los 10 retos de la transición política en México”. En este, IDIC anota que aunque en el presente sexenio la inversión privada tuvo un crecimiento promedio de 2.1% anual, la inversión pública cayó 6.2%, con lo cual la inversión total solo mostró un avance de apenas 0.6% en promedio, durante el mismo periodo.

“Con esto, la inversión pública se ubica, en términos reales, en un nivel cercano al de 16 años atrás”.

El problema, asegura, no es la falta de recursos, sino la asignación y las prioridades que plantea el Presupuesto de Egresos, donde la inversión ha quedado relegada: el gasto corriente es 5.4 veces superior a la inversión, y solo los servicios personales duplican el mismo rubro.

Por ello, agrega, el gasto corriente representó 59% del gasto público neto, mientras la inversión física presupuestaria solo 11% en el mismo periodo. De allí la necesidad de promover la inversión, pero de la mano del sector privado, aclara De la Cruz. “El gobierno es promotor de la inversión, promotor del crecimiento, pero no puede ser el motor fundamental”, advierte.

“El gobierno debe estar asociado con el sector privado, pero no lo puede sustituir, y en ese sentido hay que tener claro que 85% del valor agregado de este país lo genera el sector privado, así como 90% del empleo”.

 

Vuelca un taxi de la ruta Motul- Mérida

Temen apicultores