Película de Torres Leiva compite por la Concha de Oro
SAN SEBASTIÁN (EFE).— La película “Vendrá la muerte y tendrá tus ojos” tiene el mismo tono poético que su título, tomado de los famosos versos de Cesare Pavese. Es la propuesta con la que el chileno José Luis Torres Leiva opta a la Concha de Oro en la edición 67 del Festival de San Sebastián.
En su nuevo trabajo, el lirismo se impone para enfrentarse a un fin inevitable, a la despedida de María (Julieta Figueroa) que padece una enfermedad que no tiene cura y cuya pareja, Ana (Amparo Noguera), cuidará y acompañará en todo el temor de la espera.
La enferma decide rechazar los tratamientos que le ofrecen y se retira a una casa en un bosque apartado junto a un lago, donde la inminencia de la muerte se presenta a veces dolorosa, a veces sosegada, ante la cámara del chileno.
Amor y muerte construidos en recurrentes primeros, primerísimos planos y planos detalle para este filme de 89 minutos que Torres Leiva ha presentado este martes junto a las dos protagonistas y productores Catalina Vergara y Paulo de Carvalho.
Torres Leiva (Santiago de Chile, 1975) ha escrito también el guión, a lo que le llevó el fallecimiento de amigos de su edad por diferentes circunstancias, en su mayoría enfermedades.
A María y a Ana la dolencia incurable de la primera les hace replantearse su relación, “los gestos de lo cotidiano”, dijo Torres Leiva.
“Esos planos fijados en el acercamiento de ellas, en sus miradas y en su piel. Solemos estar junto a quien amamos y no le miramos de cerca. Aquí, los personajes empiezan a encontrarse con sus gestos”, explicó.
Señaló que le interesaba mucho trabajar “la sensibilidad femenina”, “observar lo femenino”, no ha buscado la relación lésbica con otro objeto. “Lo primordial es que se trata de dos mujeres que se aman”, ha enfatizado.
Para la producción cinematográfica “Vendrá la muerte y tendrá tus ojos”, que fue seleccionada como proyecto en el Foro de Coproducción Europa-América Latina del Festival de San Sebastián en 2016, no quería “una estructura clásica” porque le interesaba también que su película “divagara”.
Ello explica la introducción de dos fábulas que se apartan del argumento, una de ellas sobre un amor homosexual imposible que vivió un tío de María y que solo ella conoce.
“Es una manera de evocar recuerdos de ella, sensaciones, de hablar de deseo, libertad, despojo”, aclaró.
Torres Leiva ha mostrado su querencia por el mundo de “las sensaciones” más que seguir un relato “lineal”.
“Trato de huir de algo más formal, aunque no tengo nada en contra. Y en ese aspecto, hay una posibilidad infinita que todavía no está tan explorada”, subrayó el autor del filme de bellas imágenes y muchos silencios.
