Madrid.— De acuerdo con algunas versiones, el disco que ahora conocemos con el título de Abbey Road, se llamaría “Everest”, sin embargo, la última obra cumbre de los Beatles terminó llevando el nombre de los estudios donde grabaron sus discos.
Este dato curioso surge después de la noticia de que Giles Martin, estaría en proceso para remezclar el álbum.
Pero ahora el reto es mucho mayor, dado que, a diferencia de los otros dos discos, “Abbey Road” se publicó originalmente en estéreo y su sonido es técnicamente impecable.
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¿El mundo necesita otra versión de “Abbey Road”?
Realmente no, pero el auge actual del vinilo, la fidelidad de los fans de los Beatles y la eterna fascinación del público por el grupo hacen pensar en un gran negocio a los mercados internacionales, que llevan anunciando desde hace meses la reedición del último álbum grabado por los Beatles, el más vendido de toda su carrera.

Su icónica portada lo mantiene además como una de las imágenes más reconocibles del grupo, además de una de las más recreadas de la historia del arte moderno.
El cruce de Abbey Road cercano a los estudios del mismo nombre por el que pasaron en fila -por ese orden- John Lennon, Ringo Starr, Paul McCartney y George Harrison es un indudable reclamo turístico de Londres.
¿Por qué Abbey Road?
Los Beatles eligieron aquel escenario después de desechar la idea de viajar a Nepal para fotografiarse junto al pico más alto del mundo.
En algún momento pensaron llamar al disco “Everest”, porque esa era la marca de cigarrillos que fumaba Geoff Emerick, uno de sus más estrechos colaboradores en los estudios de Abbey Road, donde por entonces hacía sus primeros trabajos como técnico de sonido un joven Alan Parson, futura estrella del rock.

El último disco de los Beatles fue novedoso también en la elección de su single.
Por primera vez, el honor de ocupar la cara uno correspondió a George Harrison, con la imponente “Something”, a la que el mismísimo Frank Sinatra definió en su día como uno de los mejores temas de las últimas décadas y “el mejor de todos los de Lennon y McCartney”. Paul todavía lo recuerda con una sonrisa amarga.
Además con este álbum Harrison emergió como un compositor de primer nivel en “Abbey Road”, donde firmaba además otra de las canciones más recordadas del disco, “Here comes the sun”.
Tema que abría la famosa cara B del álbum, compuesta en su mayoría por una suite culminada por un solo de batería de Ringo y un duelo de guitarras entre John, Paul y George. Y luego llegaba “The end”.
Los Beatles escribieron su epitafio en “Abbey Road”, pero hace medio siglo el mundo no lo sabía y ni siquiera los Fab Four estaban convencidos de ello. Hoy resulta difícil imaginar un final mejor.
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