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Camila Sodi vive una nueva etapa en su profesión

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MADRID (EFE).—Tras meterse en la piel de la icónica “Rubí” y convertirse en la novia eterna de Luis Miguel, Camila Sodi vive una época de cambios, retos y nuevas perspectivas, ha perdido el miedo a dejar de ser “la guapa” y apuesta por proyectos propios y papeles en los que ni siquiera lleva maquillaje.

Acaba de terminar de rodar “Sin huellas” (Amazon Prime Video) en España, el país donde vivirá un tiempo con toda su familia, y está trabajando en “Cualquier parecido” (Paramount+), la primera serie ideada por ella, que también producirá y protagonizará.

En una entrevista unos días antes de terminar el rodaje de “Sin huellas”, la actriz habla sobre un momento vital en el que busca proyectos más profundos y papeles menos centrados en el aspecto físico.

Esto de venir a España, ¿ha sido como un nuevo comienzo?

He sido muy gitana toda mi vida y no le tengo miedo a los nuevos comienzos para nada. De hecho, cuando tuve hijos dejé de trabajar seis años y tuve que empezar de cero y todo lo que conlleva, el vértigo inicial, el miedo. No conozco a nadie y nadie me conoce. Pero también la emoción y la felicidad de estar pisando otra tierra. Es como cuando eres niño, una mezcla de emoción y miedo.

¿Se respira más tranquilidad al no ser reconocida por la calle?

Nunca he vivido la fama como algo que me afecte en mi vida personal. Siempre he ido por la vida haciendo como que esa parte no me toca tanto. Pero hay una sensación de libertad distinta en Madrid que no tengo en México y no tiene que ver con la fama, tiene que ver con el nivel de seguridad. Tener a mis hijos caminando libres o que se vayan al colegio en metro, esas cosas no pasan en mi país. Y es una tristeza, pero es una realidad. Estoy viviendo una fantasía de libertad y me quiero quedar más tiempo.

¿Se mudó toda la familia, incluido el padre de los niños (Diego Luna)?

Sí, toda la familia nos mudamos. Vamos y venimos porque tanto él como yo trabajamos en México y tenemos familia y mil cosas. Siempre tendremos un pie en nuestra patria. Pero lo real es que me quedo dos años aquí y de ahí ya veremos.

Cuéntame de tus proyectos después de “Sin huellas”.

Escribí una serie y la voy a producir y la protagonizo. Me asocié con una amiga mía, Natasha Ybarra-Klor. Es una historia personal, pero de mucha risa.

Háblanos de las diferencias de “Sin huellas” y del personaje de Cata, una limpiadora en plena huida y sin maquillaje.

Yo venía de hacer “Rubí”. Es un viaje porque personalmente soy una mujer muy consciente de los estereotipos y de los arquetipos y de a lo que jugamos las mujeres muchas veces. Y como actriz, tienes que estar dispuesta a transformarte y me habían tocado últimamente personajes muy sexualizados.

¿Es un antes y un después?

Creo que este es de los pocos personajes que he hecho en donde hay un desparpajo absoluto y brutal, y no me importa si a los hombres les parezco atractiva o no. Es un momento de mi vida en donde paso de ello y prefiero hacer a la gente reír, emocionarse, sentir cosas.