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Jeff Goldblum, el pilar de la saga “Jurassic World”

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NUEVA YORK (AP).— Solo hay una persona que, en medio de una película distópica de dinosaurios, puede decir un diálogo como “eso es una locura”, con el ritmo y la inflexión correcta.

Por casi tres décadas, Jeff Goldblum ha interpretado al doctor Ian Malcolm con un garbo propio, especialmente Goldblumniano. En “Jurassic Park (Parque Jurásico)” y “Jurassic World (Mundo Jurásico)”, Goldblum es la voz de la razón y un alivio cómico a la vez, alguien que se adentra en lo impredecible de la naturaleza y se maravilla al ver sus teorías en acción, incluso si esto representa un peligro inmediato para él.

Es uno de los personajes más conocidos del actor de 69 años. Y a pesar de esto, incluso en grandes películas como “Jurassic Park” o “Independence Day (Día de la Independencia)”, Goldblum tiene un ritmo tan particular e imitado, que nunca ha sido especialmente definido por esos papeles.

Es más como si Goldblum marcara los personajes, en vez de que sea al revés. La vida encuentra su cauce en “Jurassic Park” al igual que Goldblum.

En la película “Jurassic World: Dominion”, de Colin Trevorrow, que se estrena en Estados Unidos mañana jueves, tras debutar la semana pasada en México a donde viajó Goldblum para una premiere, el actor, junto con los miembros originales del elenco Laura Dern y Sam Neill, regresa para cerrar la segunda trilogía de la franquicia en una gran aventura que se desarrolla en un futuro cercano donde los dinosaurios se han esparcido por el mundo, al igual que una plaga de langostas gigantes que están creando un desequilibrio ecológico.

Para Goldblum, quien es hijo de un médico y anfitrión de la serie de Disney+ “The World According to Jeff Goldblum”, los temas de la película encajan perfecto con algunas de sus curiosidades e intereses sobre cómo podríamos, dice, “mejorar nuestra custodia del planeta”. ¿Qué opina Goldblum de nuestra época cada vez más tumultuosa?

“No sé nada de lo que estoy hablando, pero digamos la palabra ‘entropía’ y ‘sistemas’ y cómo las cosas se desmoronan”, expuso Goldblum, desde Londres.

Satisfecho de que quizá llegó a aportar un poquito de verdad, Goldblum concluye, “¿Qué tal eso?”.

El caos y la armonía suelen aparecer prominentemente en las conversaciones con Goldblum, un obstinado cuentacuentos a tono con el universo. Suele hablar como si narrara el trabajo interno de su cerebro en tiempo real, llegando por aquí y por allá a ideas sobre las que vale la pena hacer una pausa y saborear y a epifanías existenciales que lo deleitan.

Una pregunta, por ejemplo, sobre si los nombres de sus pequeños hijos — River Joe y Charlie Ocean— sugieren algún toque ecológico lleva a Goldblum a todo un discurso sobre la salud ambiental de los océanos, recaudar fondos para Oceana, la canción “Moon River” (que Goldblum, quien es todo un pianista, dice que su banda podría grabar pronto), a “Let The River Run” de Carly Simon, la película “Working Girl (Armas de mujer)”, la biografía de Mike Nichols escrita por Mark Harris y a un viaje por el río Kern. “El agua es vida ¿no?”, señala Goldblum.

El actor ha llegado a su ritmo único y a su estado perpetuo de curiosidad.

Tras coprotagonizar “Jurassic Park y su secuela de 1997 “The Lost World (El mundo perdido)”, Goldblum retomó a Ian Malcolm en “Jurassic World: Fallen Kingdom (El reino caído)” de 2018 en la que su personaje testifica ante el Congreso de Estados Unidos.

Malcolm recomienda dejar que un volcán en erupción determine el destino de los dinosaurios en Isla Nublar. A Goldblum le encantó.

“Estaba en esta trivialidad de diversión, en la que a veces entro”.

Trevorrow, quien ha coescrito la trilogía y dirigió la primera y la tercera entrega, trabajó con Goldblum en un anuncio de Jeep con temática de “Jurassic World” para el Super Bowl. Goldblum no era lo que esperaba.

Para el elenco de “Jurassic World: Dominion” y sus realizadores, hacer una película sobre la resistencia de la naturaleza ante los desastres de la humanidad durante la pandemia cobró resonancia en el mundo real.

Como en la película, el mundo podría estar acabándose, pero Goldblum se mantiene con ánimo.