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Los fantasmas como un estado de ánimo (contiene spóilers)

La primera vez que ves “A Ghost Story” (“Historia de fantasmas”) te la pasas adelantando toda la película. Era desesperante lo lenta y contemplativa que era, simplemente avanzaba y avanzaba y todo seguía igual. No era una película de terror, ni siquiera de suspenso. Tampoco era ciencia ficción. Drama puro y total, un romance trágico y un fantasma con disfraz de Gasparín. Sí, con ojitos y todo.

El argumento es aparentemente simple: “Un músico recientemente fallecido (Casey Affleck) regresa a su hogar como fantasma para consolar a su esposa (Rooney Mara), pero descubre que ahora que está muerto el tiempo transcurre de manera diferente y no es capaz de interactuar con la realidad de los vivos como quisiera”.

Esta perla cinematográfica apareció recientemente en Netflix, aunque es de 2017. Recibió ocho premios, principalmente en festivales, y otras tantas nominaciones por su fotografía y música, entre otros rubros, incluyendo a la crítica y el jurado.

Sorpresas y símbolos

Aunque en un principio puede parecer aburrida hay que tener paciencia pues se pone interesante, capas de tiempo transcurren al mismo tiempo y todo huele a física cuántica.

Es inevitable que te venga a la memoria el gato de Schrödinger porque el músico de la película está vivo y muerto a la vez en una superposición de tiempos, pero independientemente del observador no hay lógica que defina uno de los dos estados.

Y mientras más avanza la película hay más sorpresas y símbolos y se abren más interpretaciones por parte del espectador.

Como no es una película fácil de ver a la primera te resignas a verla por segunda vez, en esta ocasión acompañada ya que tu pareja sabe más que tú de paradojas, bucles en el tiempo y demás complejidades y esperas que diga “wow” y te la explique.

Pero ¡oh, sorpresa! Mientras a él le parecía tan lenta como te pareció a ti la primera vez tú comenzaste a verla con otros ojos, nuevos ojos.

En esta segunda mirada, la fotografía se reveló como una joya del séptimo arte.

El fantasma del músico vuelve a casa arrastrando esa blanca y mortecina sábana de hospital en medio de un paisaje que reverdece, solitario e inexpresivo, lento y amargo animal, diría Jaime Sabines. La muerte caminando entre la vida.

Te das cuenta que esta vez la parsimonia de la película no te disgusta, al contrario, comienzas a disfrutar la contemplación de cada instante, de cada centímetro, cada molécula y gota de lluvia.

Diferencias de los personajes

Es una quietud que avanza con la cámara y entonces te das cuenta que nunca te habías movido junto con la cámara, o tal vez sí pero no lo habías notado, pero ahora no solo te mueves con la cámara, ERES la cámara que se acerca y se aleja a cada grieta de madera de la casa en la que sucede todo y nada.

Notas que el músico tiene un apego especial por los espacios y que su esposa no, porque ella está acostumbrada a mudarse todo el tiempo dejando un mensaje en las paredes a manera de despedida. Ella cierra ciclos, él no.

Esa información la dejaste pasar de largo la primera vez y es clave para entender esta película, este lento y amargo animal.

Otra información clave de la cinta es la que proporciona un tipo calvo en una fiesta, te percatas que es el director David Lowery revelando por medio de ese personaje cómo concibe la existencia humana, en la que nuestra necesidad de trascender se ve condenada al olvido, pues es un hecho que apenas una o dos generaciones nos recordarán.

Muchos misterios que van asomando a lo largo de la trama nunca se aclaran del todo (la puerta de luz que se dibuja en una pared del hospital y que podría ser algo así como un túnel hacia otra dimensión, el mismo trozo de papel escondido en las entrañas de la casa y que ahora que ves la película por segunda vez entiendes que es el poema de ese libro que cayó en no sé qué minuto de la cinta y se abrió exactamente en un poema, que podría ser precisamente el mensaje; el “fantasma” de la casa de enfrente, que no sabemos quién es y su relación con el fantasma del músico… en fin).

"Un estado de ánimo"

El que se anime a adentrarse a esta conmovedora historia de amor y pérdida, definida también por la crítica como “una meditación poética sobre el tiempo, la memoria y la conexión espiritual” o simplemente “un estado de ánimo”, deberá vivirla como una experiencia, una emoción… Y verla más de una vez.

En una entrevista, el director David Lowery dijo que se inspiró en su apego a los espacios físicos y en su pesimismo por el futuro para escribir esta historia.

¿Será que realmente nunca dejamos los lugares a los que nos encontramos aferrados? ¿A dónde volverías si estuvieras muerto? ¿Qué haría que finalmente “cruces” la luz al final del túnel y dejaras de ser un “alma en pena” si nadie deja un mensaje en el muro?

El director también explicó en parte la lentitud del fantasma, que literalmente podría haber interpretado cualquier persona:

No quería que Affleck se moviera demasiado rápido, porque la forma de moverse revela finalmente a la persona, sino es que al mismo Casey, así que le pidió quedarse quieto el mayor tiempo posible y moverse muy despacio. Supongo que así se moverían los fantasmas en la mente de Lowery.

II

¿Escuchas que alguien rasca detrás de las paredes? El personaje de Affleck se esmera por sacar el pedazo de papel que deja oculto su esposa, pero sin duda ese sonido te recuerda todas las veces que te quedaste en vela en tu vieja casa oyendo sonidos sin explicación aparente, muerta de miedo.

III

Una mujer vive sola, pero no siempre fue así, antes lo hacía con su madre, que lleva unos pocos días de fallecida. Un día se va a la cama. Duerme de costado. Siente con sobresalto que alguien se acuesta a sus espaldas, el olor de su madre muerta. Pero el miedo le impide voltear.

El cansancio la domina y al día siguiente piensa que todo fue un sueño. Se levanta y mira que en la cama están las huellas de dos cuerpos. Es una historia real. Igual a la de aquella mujer que se mudó de casa porque en la que vivía antes sentía que alguien le respiraba en la nuca por las noches.

Y tú, ¿crees en fantasmas? ¿Nunca tuviste la leve sensación de que cuando te fuiste de la casa que te vio crecer, abandonaste a todos los que habían muerto: Tus abuelos, tu padre, tus perros? Si tu respuesta es sí, tal vez deberías dejar un mensaje para ellos oculto en la pared.

IV

Coda: La banda sonora de “A Ghost Story”, del compositor y violinista estadounidense Daniel Hart, disponible en plataformas digitales, también es un estado de ánimo. Descrita como “brillante” por la crítica, sin duda es un apoyo indispensable para la trama.

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