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Hollywood, del plato a la boca...

“Mudbound: El color de la guerra” de Dee Rees

Exigen a estudios más compromiso con la diversidad

NUEVA YORK (AP).— A medida que en Estados Unidos estallaban las protestas por la muerte de George Floyd, las grandes compañías de entretenimiento de Hollywood emitían declaraciones en apoyo de la comunidad afroamericana.

Pero así de unánime como fue esa muestra de solidaridad, también quedó claro que no era una lucha que Hollywood pudiera ver desde las gradas. Como lo demostró la polémica sobre “Lo que el viento se llevó”, la industria cinematográfica tiene un pasado, y un presente, sobre el cual reflexionar.

En reciente protesta en Los Ángeles convocada por importantes agencias de talento, el actor Michael B. Jordan centró la atención en las sedes de estudios cercanos.

“¿Dónde está el reto de comprometerse con contrataciones de personal negro? Contenido negro encabezado por ejecutivos negros, consultores negros”, dijo Jordan. “¿Están cuidado también nuestra narrativa?”.

El historial de inclusión y diversidad en Hollywood ha mejorado en años recientes, pero todavía está rezagado con respecto a la población estadounidense, en particular en sus filas ejecutivas. Spike Lee ha bromeado con que es más fácil tener un presidente negro que un director de estudio negro.

Las declaraciones y los donativos están bien y son buenos, pero los estudios de Hollywood y las empresas de producción pueden pronunciarse de una manera más fuerte al aprobar filmes diversos y reexaminar quiénes se encargan de aprobarlos.

“Ésta es una oportunidad de oro para que Hollywood se mire al espejo y decida de qué lado de la Historia quiere estar”, señala Darnell Hunt, decano de Ciencias Sociales en la Universidad de California en Los Ángeles.

El reporte anual de diversidad en Hollywood de la UCLA muestra un aumento notable de protagónicos en los filmes más populares de los últimos años. Los investigadores afirman que la diversidad es buena en términos monetarios. La gente de color, según estadísticas, suele comprar más de la mitad de los boletos para las películas más taquilleras.

Pero Hunt también ha detectado que el cambio no ha sido sistemático. Cerca del 93% de los ejecutivos más prominentes en los estudios más grandes y medianos es blanco y el 80%, hombres. Hunt ha definido cinco puntos de estrategia para un progreso más significativo, desde la base.

“Cada institución en nuestra sociedad que no está ayudando a erradicar el problema es cómplice hasta cierto punto. Yo diría que Hollywood está en el centro de eso”, considera. “Cuando tienes una industria estructurada alrededor de hombres blancos con el control, esto hace eco de la supremacía blanca en el centro de las críticas a la violencia policial en este momento”.

Se toma su tiempo

Hace cinco años, luego de que la Academia postulara a los premios Óscar exclusivamente a actores blancos, el hashtag #OscarsSoWhite (#OscarTanBlanco) se convirtió en un grito de protesta. La industria y la Academia han cambiado desde entonces, pero no ha ocurrido de la noche a la mañana. En los Óscares de este año la película sudcoreana “Parásitos” hizo historia para las cintas en lengua no inglesa, pero entre los actores candidatos hubo solamente una actriz de color.

Ahora, momento decisivo para los afroamericanos en Estados Unidos, algunos líderes de la industria consideran que se deben tomar medidas más enérgicas. La Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas anticipó que establecerá nuevos estándares de inclusión para ser elegido al Óscar.

Hunt, quien fue consultado para esa iniciativa, señala que las medidas podrían abarcar tanto la diversidad de películas individuales como la inclusión en la distribución en general.

El Sindicato de Guionistas de Estados Unidos para la Costa Oeste, en una carta abierta de su Comité de Guionistas Negros dirigida a los líderes de la industria, exige acción, no palabras.

“O se comprometen a un nuevo sistema institucionalizado de responsabilidad con y para guionistas negros, o demuestran que están montando otro acto estratégico necesario para sobrevivir en estos tiempos”, afirman.

El debate, recientemente exacerbado por “Lo que el viento se llevó”, resaltó lo que está en juego.

Tras la presión de cineastas, entre ellos el productor de “12 años de esclavitud” John Ridley, HBO Max retiró temporalmente el clásico de 1939. La cinta más taquillera de todos los tiempos pese a su retrato idealizado de la esclavitud antes de la Guerra Civil en el Sur es parte de un triste legado de Hollywood que data desde “El nacimiento de una nación”.

Cuando “Lo que el viento se llevó” regrese al servicio, la presentadora de Turner Classic Movie Jacqueline Stewart la pondrá en contexto. “Podemos ver con ‘Lo que el viento se llevó’ cuán profundamente el conocimiento de la gente sobre la historia estadounidense ha sido modelado por estas obras de entretenimiento popular”, indica Jacqueline.

“Esto nos obliga a confrontar las raíces del racismo en nuestro país y pensar en el papel que los medios han desempeñado al moldear nuestras ideas de raza”.

Películas recientes como “Selma” de Ava DuVernay, “Mudbound: El color de la guerra” de Dee Rees y la recién estrenada “Da 5 Bloods (5 sangres)” de Spike Lee han buscado corregir el modo en que la Historia es representada en el cine. Y hay más en camino. Desde que comenzaron las protestas, se han anunciado varios proyectos documentales sobre la masacre racial de Tulsa, incluyendo uno producido por LeBron James.

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