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''It’s a Sin'' crea conciencia

“It’s a Sin” sigue a varios jóvenes durante la década de 1980 y principios de 1990 mientras experimentan el terrible impacto del VIH y el sida

Brinda la visión británica de la crisis del sida

LONDRES (EFE).— Algunos abandonaron la ciudad para no volver jamás. Otros ingresaron en un hospital y murieron solos, en silencio. Fueron víctimas de un virus entonces desconocido que, a lomos del estigma y la desinformación, segó desde los años 80 miles de vidas que ahora vuelven a emerger del olvido con la serie “It’s a Sin (Es pecado)” (HBO), un canto a los que el sida se llevó.

La nueva ficción del guionista Russell T. Davies, postulado al Emmy y padre de las exitosas “Queer as Folk” y “Years and Years”, vuelve la mirada 40 años atrás para narrar con humor e irreverencia, pero sin ahorrar en crudeza, la llegada del VIH a Reino Unido.

Londres fue testigo en los años 80 de cómo un extraño virus se cernía sobre la comunidad gay, convencida en un inicio de que se trataba de una invención de los poderes para truncar la revolución “queer”.

“Unos vivieron, otros murieron, pero todos se divertían”, recuerda Russell T. Davies, partidario de “mirar a la muerte de frente”, aunque esto comporte abrazar la tristeza como lo hace “It’s a Sin” durante sus cinco capítulos, de 60 minutos cada uno.

Protagonizada por el líder de la banda Years & Years, Olly Alexander, la serie sigue las vivencias de tres jóvenes que se embarcan en una nueva vida en Londres para explorar su libertad.

El extrovertido Ritchie, cabecilla del grupo, abandona su hogar en la Isla de Wight y encuentra en la capital británica un ambiente idóneo para estudiar lo que realmente le apasiona.

Pronto conoce al explosivo Roscoe (Omari Douglas), al más inocente Colin (Callum Scott Howells) y al tímido Ash (Nathaniel Curtis), clan que comparte departamento con su mejor amiga Jill (Lydia West, revelación de “Years & Years”).

Acompañan a este elenco de “nuevos talentos”, como los describe Russell T. Davies, nombres de peso como Neil Patrick Harris, Stephen Fry, Keeley Hawes y Tracy Ann Oberman, las cerezas del pastel de una serie que bate récords de audiencia en Reino Unido.

Parte del éxito se debe a un inesperado factor de la oportunidad, reconoce Davies, ya que “It’s a Sin” se ambienta en “la otra pandemia”, la del sida, y “aunque cabía la posibilidad de que a la gente no le apeteciera mirar un drama sobre un virus, la historia ha gustado”.

“Los personajes se hacen querer y cuando se van -porque mueren o porque llega el final de la serie se les echa de menos, una tristeza que se asemeja a la que sentimos cuando perdemos a alguien porque ya no está o no podemos abrazarnos”, reflexiona el guionista.

Más allá de esta conexión anímica, “It’s a Sin” pone la actualidad ante el espejo e invita a sacar conclusiones como que “si el Covid fuera una enfermedad de transmisión sexual (como el sida) estaría mucho más invisibilizada”, opina Davies.

El guionista ha vertido en la ficción sus vivencias con la llegada del VIH en los años 80, cuando él tenía la edad de los protagonistas y vio cómo el sida se llevó a varios amigos en un contexto de escepticismo y noticias falsas alimentados por el estigma de la comunidad gay.

La serie, en su deseo de retratar con realismo la época, refleja una imagen del VIH que no es cierta hoy (“que ya existen tratamientos y el sida no es una sentencia de muerte”) y esto es algo que preocupaba a Davies porque “a mucha gente todavía le encanta el prejuicio y el sesgo”.

Por suerte, dice el guionista, activistas y expertos abanderaron en Reino Unido una campaña para poner en tela de juicio las falsedades de la década que narra “It’s a Sin” y avanzar en el objetivo del gobierno británico de erradicar los nuevos casos de VIH para 2030.

De un vistazo

No se dieron abasto

Desde su estreno, “It’s a Sin” disparó las solicitudes de pruebas del virus en Inglaterra: se llevaron al cabo 8,207 en el primer día de la Semana Nacional de la Prueba VIH, cuatro veces más que en la mejor jornada hasta la fecha, lo que obligó al sistema sanitario público a encargar 10,000 pruebas adicionales, de acuerdo con datos de la organización Terrence Higgins Trust.

Cambia vidas

Para Russell T. Davies, éste es el verdadero éxito de “It’s a Sin”: “Cambiar vidas”.

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