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Las galas pierden ráting

El domingo 25 de abril se llevará a cabo la 93a. entrega del Óscar

Menos interés por ceremonias desde antes del Covid

NUEVA YORK (AP).— A George Bradley le encantaba ver los premios de la Academia. El británico de 28 años que ahora vive en San Diego se quedaba despierto hasta tarde en su país natal sólo para sintonizarlo.

Aunque ahora está en la zona horaria correcta, simplemente no está interesado, y eso se debe principalmente a la pandemia.

“Para mí, el creciente dominio de los servicios de ‘streaming’ le ha quitado el brillo al Óscar”, dice. “No obtienes la misma sensación cálida y difusa de cuando reconoces una película de la pantalla grande”.

Unos las ven por amor, otros por la fascinación que crea el odio, y otros han desertado como Bradley, pero lo cierto es que las entregas de premios han sufrido desde que el coronavirus cerró los cines y las presentaciones en vivo. Sin embargo, la caída de los índices de audiencia para las noches de premios comenzó mucho antes de la llegada del Covid-19.

Durante gran parte de este siglo, el Óscar atrajo entre 35 y 45 millones de espectadores, a menudo ubicándose justo detrás del Super Bowl. El año pasado, antes de que se declarara la pandemia, la transmisión sin anfitrión por la cadena ABC registró su menor audiencia de la historia, 23.6 millones de espectadores, 20% menos que el año anterior.

La audiencia del Globo de Oro en la era de la pandemia, poco más de un año después, se desplomó a 6.9 millones de espectadores, 64% menos que el año pasado y apenas superaron los de 2008, cuando una huelga de guionistas obligó a la NBC a anunciar a los ganadores en una conferencia de prensa.

El año pasado, antes del cierre, el programa tuvo 18.4 millones de espectadores, según la empresa de medición de audiencia Nielsen.

En marzo, los productores del Grammy evitaron la incomodidad del Zoom que ha caracterizado otras entregas de premios y presentaron actuaciones de algunas de las estrellas más importantes de la industria, en vano.

La transmisión de CBS llegó a 9.2 millones de espectadores, tanto en televisión como “streaming”, la cifra más baja registrada y una caída de 51% desde 2020, de acuerdo con Nielsen.

John Bennardo, de 52 años, en Boca Raton, Florida, es un cinéfilo graduado de cine y guionista, y dirige un negocio de vídeos para clientes corporativos. Este año es inútil para los premios Óscar.

“Me encantan las películas y aspiro estar en ese mismo escenario recibiendo mi propio premio algún día”, dice. “Lo veo todos los años y lo asimilo, participo en concursos en los que trato de elegir a los ganadores y trato de ver todas las películas. Pero algo cambió este año”.

Para empezar, no ha visto una sola película postulada en ninguna categoría.

“Quizás vea ‘Zach Snyder’s Justice League’ en vez. Puede que sea más corta”, bromea Bennardo.

Al igual que otras entregas de premios, el Óscar se retrasó debido a las restricciones de la pandemia y preocupaciones de seguridad. El espectáculo se había postergado sólo tres veces antes, pero nunca con tanta antelación. Los organizadores el pasado junio lo programaron para el 25 de abril en lugar de su habitual fecha en febrero o marzo.

Otro problema, según antiguos fanáticos del programa, es tener que ver las películas postuladas en pantalla chica y buscar cuándo y dónde están disponibles en los servicios de “streaming” y a la carta. Para algunos ha sido una gran confusión.

Priscilla Visintine, de 62 años, en Missouri, solía esperar con ansias los Premios de la Academia. Asistía a fiestas para ver la gala cada año, vestida elegante.

“El cierre de los cines provocó mi falta de interés este año”, dice. “No tuve ninguna sensación de alboroto”.

Pero no todos los fanáticos han renunciado a su entrega de premios favorita.

En Knoxville, Tennessee, Jennifer Rice, de 50 años, y su hijo Jordan, de 22, han corrido por años a ver tantas películas postuladas como han podido. En años pasados, era su “locura de febrero”, dice, y documentaban con gráficos sus predicciones. Incluso pudo asistir al Óscar en 2019 a través de su trabajo para una compañía de belleza en aquel momento.

“Mis otros dos hijos, de 25 y 19 años, no están interesados. Es sólo algo especial para Jordan y para mí”, dice Rice.

“Los Oscares nos impulsan a ver películas que quizás nunca hubiéramos elegido. No estoy tan emocionada este año, pero todavía estamos tratando de ver todo antes de la ceremonia de premios”.

A medida que las dificultades de la vida real se han intensificado para muchos espectadores, desde la inseguridad alimentaria y la interrupción del trabajo hasta el aislamiento de las cuarentenas y las dificultades que atraviesan los padres, las entregas de premios ofrecen menos escapismo y atractivo que en el pasado, y a menudo se basan en actuaciones pregrabadas y cuadros de Zoom para los candidatos.

Además, múltiples estadísticas muestran muy poco interés entre las generaciones más jóvenes por la televisión tradicional en general.

 

De un vistazo

Muy largas

El principal motivo por el que han dejado de ver las ceremonias se debe a la larga duración del evento. Pierre Subeh, de 22 años de Orlando, Florida, amante de las películas y cineasta, dejó de ver la gala en 2019. “Apenas podemos mantener la atención en un TikTok de 15 segundos. ¿Cómo esperan que nos sentemos cuatro horas.

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¿Y ver las mejores películas en casa? En general, “fue menos satisfactorio”, dice un joven de Nueva York. Otro punto que restaría más audiencia este año sería la falta de alfombra roja.

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