in ,

“Mérida me encanta”, afirmaba Héctor Suárez

Héctor Suárez como “Martina”

La última visita del primer actor a la ciudad, en 2018

Héctor Suárez sentía un gran respeto y agradecimiento hacia el público yucateco, lo calificaba de conocedor y de cultura teatral.

El 17 de julio de 2018 fue la última vez que el actor piso un escenario de la ciudad. En el teatro Armando Manzanero presentó “La señora presidenta”, una obra que el actor consideraba de mucha dificultad por las exigencias de “Martín” y “Martina”, los gemelos que encarnaba y que requería que se transformara de hombre a mujer y viceversa.

Un día antes de lo que sería su despedida ante el público yucateco tuvo un encuentro con la prensa, en la que se mostró como siempre, sincero, bromista, sin tapujos.

¿A ver quién se avienta primero?, dijo al comenzar la conferencia.

Una reportera le dio la bienvenida: “¿cómo se siente en Mérida?”. La respuesta fue mitad en broma y mitad en serio: “¿cómo me preguntas eso si hace una hora que llegué..? Con una sonrisa, amplió la respuesta: “hacía mucho tiempo que no venía a Mérida, muchos años; me encanta, me siento a gusto, contento de venir y trabajar”. De nuevo hubo palabras de agradecimiento al recordar que todas las veces que se había presentado en la ciudad, la gente llenaba el teatro y salía satisfecho.

Para el actor, esa era su misión y compromiso, y siempre guardó en sus recuerdos los aplausos de los yucatecos. Aunque ya había sido diagnosticado con cáncer, ese día no hubo preguntas sobre el tema.

El título de la obra, “La señora presidenta” se prestaba para entablar un diálogo de política, y aunque le daba “hue...” hablar del tema, confesó que ciegamente confiaría en una mujer para ocupar la presidencia del país “porque está demostrado que los hombres no podemos”.

Son pocos los artistas de la talla de Héctor Suárez que siempre demostraron respeto hacia la prensa.

Lo apasionaba hablar de su trayectoria. Ese día en la cineteca del Teatro Armando Manzanero compartió que fue gracias a su abuela que aprendió a respetar y a admirar a la mujer.

“No soy mandilón, lo aclaro —soltó la risa—”. Entre bromas y anécdotas, concluyó su último adiós a Mérida.

Ochenta días sin ingresos, "desesperados" salen a las calles de Monterrey

La Fiscalía da “impunidad” a unos policías