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Mujeres quieren más espacios

Paula Maffia en el “Girl Power”

“Girl Power”, un ejemplo de lo que la rockera busca

BUENOS AIRES (AP).— “No faltan bandas de chicas, faltan festivales”.

Con esta consigna, cerca de una veintena de cantantes y bandas de rock se presentaron el sábado en el festival de música “Girl Power”, un espacio feminista que surgió en 2018 como alternativa a los festivales tradicionales en los que la presencia de mujeres es mínima o nula.

Fue también el ámbito que le dio un fuerte impulso a una ley inédita recientemente sancionada por el Congreso argentino, que impone un cupo femenino para eventos musicales.

“Acceder a cualquier lugar por un cupo es lamentable, pero es un fast forward (avance rápido) a una mirada a antigua y hermética”, dijo Paula Maffia, una de las promotoras de la iniciativa legislativa y protagonista de la jornada musical en el complejo Ciudad Cultural Konex de Buenos Aires.

Votada en un contexto de avance de las causas feministas, la nueva ley establece que los festivales de música de cualquier género sean privados o públicos, deben incluir en su grilla 30% de artistas mujeres, ya sea solistas o en agrupaciones.

En caso de incumplimiento, los organizadores deberán pagar una multa que equivale al 6% de la recaudación bruta del evento.

Argentina es un país con marcadas desigualdades de género en la música.

En el registro nacional de músicos, el 80% de los 37,346 inscriptos hasta mediados de 2018 son hombres. Esta disparidad se hace particularmente evidente en el rock, donde muy pocas músicas pudieron inmiscuirse en escenarios dominados por bandas y artistas masculinos como Soda Stereo, Charly García, Fito Páez y Andrés Calamaro, entre otros.

“Hay algo acá en la institución del rock argentino que no ha dejado lugar a las mujeres como autoras. Ha sido un poco mezquino con esa participación”, opinó Maffia. “Las mujeres a las que se les han permitido participar, lo hicieron en calidad de musas o coristas.

“Por supuesto se ha incentivado mucho la participación de mujeres, especialmente jóvenes, detrás de los camarines, llamadas groupies (o fanáticas), como si no existieran groupies varones en la música”.

Las músicas deben lidiar muchas veces con las actitudes machistas de sonidistas y técnicos que creen que por ser mujer “no podés tocar tus instrumentos ni sabés cómo se enchufan ni nada técnico porque suponen que tu cerebro solo piensa en cómo cocinar arroz y darle la teta a bebes”, describió Maffia.

O soportar en las entrevistas preguntas prejuiciosas que no se les hacen a los hombres tales como “¿por qué son todas mujeres? o suponer que por ser todas mujeres en una banda somos lesbianas o no nos llevamos bien entre nosotras”.

La cantante mexicana Julieta Venegas, radicada en Buenos Aires desde hace un par de años, abrió el festival que no se limita sólo a la música, sino que dio espacio a talleres de discusión y debate, feria, clases de autodefensa y de twerk, danza que se baila con reguetón y hip hop.

 

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