Ricky Martin
Aspectos del concierto que ofreció el cantante puertorriqueño Ricky Martin en Mérida, Yucatán, el 21 de septiembre de 2019.- (Foto: Ramón Celis Perera)

Bailan y cantan 35 mil personas con el intérprete

Ricky Martin se apoderó de Paseo de Montejo y contagió con su ritmo y estilo latinos a las 35 mil personas —según la Secretaría de Seguridad Pública— que ayer presenciaron el Concierto por la Paz.

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El show comenzó a las 9 con la interpretación de uno de sus temas más movidos, “María”. No hizo más que pisar el escenario para que el público se desbordara en aplausos y gritos, y de inmediato todos se pararon a bailar.

Un tema en español e inglés, “Love You for a Day”, siguió en el programa, para luego obsequiar otros dos grandes éxitos: “Adrenalina” y “Chiqui bom bom”.

“Vuelve” cambió el sentimiento a la nostalgia. El boricua dijo que ésta era una de sus canciones favoritas y “ustedes la han cantado conmigo muchos años; si les gusta, cántenla conmigo”.

Antes saludó al público con un “muy buenas noches Mérida, ¿cómo están?”, y aseguró que lo que desea “cuando vengo a esta tierra maravillosa es que la pasemos bien (…), pensemos solo en luz, magia, sueños realizados y paz, mucha paz”.

Ricky estuvo acompañado de seis bailarines, tres varones e igual número de mujeres: una rubia, una trigueña y una mulata.

Percusionistas hicieron su aparición en el escenario antes de la interpretación de “Livin’ la vida loca”, con la que el artista se lució con una sexy coreografía, que elevó el volumen de los gritos y motivó a levantar los celulares para captar el momento.

A lo largo del show fue una constante ver a los asistentes con teléfonos en mano grabando y tomando fotos. La noche siguió con “Asignatura pendiente”, “Disparo al corazón”, “Fuego de noche, nieve de día” y “Todo queda en nada”.

Antes de escucharse “Te extraño, te olvido, te amo”, recordó que fue uno de los temas con los que comenzó su carrera y México lo puso en las listas de popularidad.

Luego de esa balada, el concierto retomó su ritmo latino con “Vente pa’cá” y “La bomba”.

Los movimientos de cadera hicieron suspirar a muchos en el público y no cesaron los gritos de: “¡Te amo, Ricky!”.

El intérprete tuvo varios cambios de vestuario, pero la mayor parte del tiempo se quedó con un pantalón gris de seda brillante y una playera negra.

Banderas de México, Puerto Rico, Venezuela y Colombia se ondearon en el concierto, así como la del arco iris, a la que Ricky Martin hizo referencia al decir que esa enseña también lo representaba esa noche.

Para entonces todo el público ya estaba de pie entregado al artista. Todos se movieron al ritmo de “Por arriba, por abajo” y “La copa de la vida”, el clímax de la noche. El boricua dejó el escenario no sin antes hacer un llamado por la igualdad. Con un “¡que viva el amor!” deseó que pronto en Yucatán se apruebe el matrimonio igualitario, ya que esta medida “sería un problema menos para los gobernantes”.

Ricky Martin regresó para obsequiar como encore “La mordidita” y se despidió bajo una lluvia de papeletas de colores y efectos de humo.

Una hora antes del concierto ya estaba repleta el área general, cuyos boletos de acceso fueron obsequiados mediante dinámicas o canjeados por dos kilos de frijol y arroz.

Esta zona abarcó desde el cruce de Montejo con la avenida Pérez Ponce, donde hay un supermercado, hasta unos 50 metros más adelante, desde donde el escenario quedaba muy lejos, lo que días antes motivó memes.

Hacia el Norte seguían las zonas marcadas con colores hasta llegar a la VIP, que se inició a la altura de un hotel a una cuadra del Monumento a la Patria.

Media hora antes del inicio del concierto se reprodujo una parte del mensaje que el cantante había pronunciado horas antes en la clausura de la Cumbre Mundial de los Premios Nobel de la Paz, en el que hizo un llamado al respeto de los derechos de la comunidad LGBT+.— (Por Iris Ceballos Alvarado).