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Un caso especial del cine

Foto: Megamedia

Germán Valdés “Tin Tan” un polifacético de la Época de Oro

Mañana se conmemora el 47o. aniversario luctuoso del actor Germán Genaro Cipriano Gómez Valdés y Castillo, mejor conocido como “Tin Tan”.

Nació en el Distrito Federal; fue el segundo de 10 hermanos, entre ellos el actor Ramón Valdés (Don Ramón, en “El Chavo del Ocho”) y el comediante Manuel “El Loco” Valdés. Le apodaban “La chiva” por un mechón blanco que tenía en la barbilla.

Se dice que aunque ganaba lo suficiente para comprarse un Cadillac al año y viajar por Europa, murió en la pobreza y enfermo.

Germán Valdés tenía grandes cualidades como bailarín y cantante, memoria fotográfica, la habilidad de inventar términos y popularizar el “spanglish”, por lo que fue muy criticado por los puristas del lenguaje, como Vasconcelos.

El “pachuco” ha sido objeto de estudio de ensayistas como Carlos Monsiváis y Octavio Paz en “El laberinto de la soledad”. El primero dijo que “el ‘pachuco’ es el primer gran resultado estético de las migraciones… dura lo que puede, es símbolo de resistencia cultural y termina arrinconado y perseguido… en México es sinónimo de vago obsesionado por un gusto radical”.

Para Monsiváis, Germán Valdés “Tin Tan” es un caso muy especial de nuestra cinematografía, pues “desde un principio mostraba su ebullición cómica y lingüística” que lo llevó a convertirse en “el primer mexicano del siglo XXI, ya que desde entonces hablaba ‘spaninglish’, es decir, la lengua que casi todos usan ahora”.

El escritor también destacó de “Tin Tan” su habilidad para adecuarse” a cualquier escena. Fue un genio de la improvisación, capaz de comerse a cualquiera de sus compañeros en actuación”.

“Tin Tan” protagonizó más de 100 películas, pero para el escritor, la mejor era “El rey del barrio,” además de “El revoltoso” y “Simbad el mareado”.

Coincide con él Emilio García Riera en la “Historia documental del cine mexicano”.

“El rey del barrio” (1949), destaca, es considerada la mejor película cómica del cine mexicano en toda su historia.

El argumento de la película, como explicaría Gilberto Martínez Solares, el director, es simple: “Es la historia de un hombre bueno que desea ser malo”, y en esta trama “Tin Tan” interpreta a un cúmulo de personajes heterogéneos: un ferrocarrilero que se convierte en un gánster de Chicago Illinois y explota a un grupo de delincuentes lerdos; un cantante español, El Niño de Pecho; un pintor francés; un maestro de ópera italiano, y desemboca en el operador del trenecito de Chapultepec, con el típico final feliz”.

“Tin Tan” no brillaba solo. Cómo no recordar en sus cintas envueltas de crítica social a su inseparable patiño Marcelo Chávez, su carnal, con quien comenzó antes del cine, en la radio, para muchos un actor cuyas grandes dotes cómicas no fueron bien aprovechadas; a la graciosa Fannie Kaufman, Vitola, su eterna enamorada; al enano “Tun tun”, a la bailarina “Tongolele”, a Óscar Pulido o Wolf Ruvinskis, con quien siempre se liaba a golpes.

Se dice que “Tin Tan” fue un enamorado de las mujeres, pero para el dramaturgo yucateco Fernando Muñoz Castillo, autor del libro “Las musas de Tin Tan”, que reúne entrevistas a 15 actrices que trabajaron con Valdés en distintas épocas, en más de 100 películas, como Meche Barba, Tongolele, Vitola y Rosita Fornés, “fue siempre respetuoso. No es el cómico gandalla que trata a la mujer como objeto, incluso desechable. Las siente siempre dignas de elogio, lo mejor que pudo haberle pasado a la humanidad. Además, como dice Ana Bertha Lepe, sus películas son un canto a la mujer; a todas las trata muy bien, aun en el juego grueso con Vitola y lo fundamental, no es misógino, algo característico del cine mexicano”.

La influencia de “Tin Tan” ha sobrevivido a su época. En años más recientes, por ejemplo, grupos musicales como “La maldita vecindad y los hijos del quinto patio” le han rendido homenaje en canciones como “Pachuco”. Su vocalista, Roco, es un retrato de este símbolo atemporal de la cultura chicana.

Con su irreverencia e ingenio, “Tin Tan” nos recuerda, aún en tiempos aciagos, que la vida es puro relajo y vale la pena vivirla con humor.— Patricia Garma Montes de Oca

Concierto en el auto