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Nunca habrá uno igual

Carol Laura y George Acquaire recorren el área donde en 1969 se realizó el festival musical de Woodstock

Woodstock pasó a la Historia por variados factores

NUEVA YORK (EFE).— Conocido en el mundo entero como un festival único por su magnitud y el espíritu de unidad y paz que reflejó, Woodstock ha sido irrepetible. La conmemoración de su 50o. aniversario, que prometía ser un espectáculo inolvidable, quedó reducido a un puñado de eventos de escasa envergadura.

Lejos queda la colosal fiesta de 150,000 personas que había planeado Michael Lang, uno de los cofundadores del Woodstock original, y en la que participarían estrellas de la música como Jay-Z, The Killers, Carlos Santana, John Fogerty y Dead & Company.

Serían, como anunciaba el cartel original, “tres días de paz, amor y música”, que fueron cancelados dos semanas antes de las fechas previstas: del 16 al 18.

“Nos entristece que una serie de contratiempos inesperados haya hecho imposible realizar el festival que imaginábamos con el gran cartel que habíamos contratado y la respuesta social que preveíamos”, declaró Lang en un comunicado.

A falta de festival, la ciudad de Nueva York marca el aniversario con una exhibición de fotografías de 1969: una treintena de imágenes que se exponen en una sala de la Morrison Hotel Gallery, en el segundo piso de un edificio del sur de Manhattan.

En Bethel, la localidad rural donde tuvo lugar el histórico encuentro, un festival paralelo quedó reducido a tres conciertos en un recinto con capacidad máxima de 15,000 personas.

Los expertos en música señalan que la industria ya sabía “desde hacía meses” que Woodstock 50 no se iba a materializar, dadas las dificultades con que tropezaron los organizadores.

“En el momento en el que se canceló oficialmente la mayoría de la gente del mundo de la música ya había dado por supuesto que Woodstock 50 no iba a suceder”, explica el historiador de música estadounidense Andy Zax.

Las primeras señales fueron el retraso en la salida a la venta de entradas, programada para abril; el retiro de inversores y cambios de sede, que desembocaron en que cabezas de cartel anunciaran que no acudirían.

Zax recuerda que la dificultad para organizar este tipo de eventos es “enorme”, como dejó patente el Woodstock de 1969, que en parte pasó a la Historia por el caos que se desató cuando 400,000 personas acudieron a los conciertos en una granja lechera de 240 hectáreas.

Festival Impacto

La unión y armonía con que el público afrontó el desorden hacen de Woodstock algo imposible de replicar.

No se puede

“Es como pedir que caigan dos rayos en exactamente el mismo punto. Es imposible que se repita“, subraya Andy Zax.

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