Pastoral de la Salud

El sábado 3 pasado el papa Francisco recibió en audiencia, a las 11:45 horas, en el Aula Pablo VI, a los miembros de la Federación de Colegios de Enfermería Profesionales, Asistentes de Sanidad, Asistentes de la Infancia (Ipasvi), que cuentan con casi 450 mil miembros.

El pontífice les invitó a ser “capaces de reconocer los límites correctos de la técnica, que nunca pueden convertirse en un absoluto y relegar la dignidad humana a un segundo plano”.

“Es verdaderamente irreemplazable el papel de los enfermeros en la asistencia de los pacientes. Como ningún otro el enfermero tiene una relación directa y continua con los pacientes, los cuida todos los días, escucha sus necesidades y entra en contacto con su cuerpo. Es peculiar vuestro enfoque de los cuidados, ya que os hacéis cargo de las necesidades integrales de las personas, con esa atención característica que reconocen los pacientes y que es una parte fundamental del proceso de restablecimiento y curación”.

“Al cuidar a mujeres y hombres, niños y ancianos en todas las etapas de su vida, desde el nacimiento hasta la muerte, participáis en una escucha continua, encaminada a comprender cuáles son las necesidades de ese enfermo en la etapa que está atravesando”.

“De hecho, frente a la singularidad de cada situación nunca es suficiente seguir una fórmula, sino que se requiere un continuo —¡y fatigoso!— esfuerzo de discernimiento y atención a la persona individual”.

“Todo esto hace de vuestra profesión una misión verdadera y propia, y de vosotros, ‘expertos en humanidad’, llamados a realizar una tarea irreemplazable de humanización en una sociedad distraída, que demasiado a menudo deja en sus márgenes a las personas más débiles, y se interesa solamente de los que ‘valen’ o cumplen con los criterios de eficiencia o de ganancia”.

“Para la Iglesia los enfermos son personas en las que está presente de manera especial Jesús, que se identifica con ellos cuando dice: ‘Estaba enfermo y me visitasteis’. En todo su ministerio Jesús estuvo cerca de los enfermos, se acercó a ellos con amor y curó a tantos. Cuando se encuentra con el leproso que le pide que lo cure, tiende la mano y lo toca” (cfr. Mt 8 2-3).

Oremos por todos los enfermeros y enfermeras, por todas las personas que día a día en el silencio cuidan a los enfermos, especialmente con los cuidados de la ternura y la misericordia de Dios.— Alejandro Álvarez Gallegos, coordinador diocesano para la Pastoral de la Salud

 

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