Las generaciones más jóvenes continúan disminuyendo su presencia en Facebook para fortalecerla en Instagram, una red social que los atrae por su lenguaje visual
Si se le pregunta a las generaciones más jóvenes de usuarios de redes sociales en cuál de esas plataformas pasan más tiempo nos podríamos llevar la impresión de que Facebook pierde atractivo.
Instagram crece en popularidad a ojos de los adolescentes, que, sobre todo por sus posibilidades de comunicación con imágenes, la prefieren a Facebook.
Pero este cambio en las tendencias digitales no llevará a la muerte a la red encabezada por Mark Zuckerberg —también propietario de Instagram, aunque no su director—, porque ésta ya es “el repositorio de la vida social de las personas, donde están sus memorias y queda una extensión de su identidad”, dice Jorge Alberto Hidalgo Toledo, presidente de la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación.
Además, “lo ingenuo sería pensar que Facebook es una red social”, indica. “Facebook creó el modelo de negocio sobre el que se soporta lo que hoy denominamos economía del panóptico, en que todo se socializa. Ha generado una economía detrás del big data, el internet de las cosas, el reconocimiento facial…”.
Para explicar las actuales tendencias en redes sociales, Hidalgo Toledo, coordinador académico de posgrados de la Facultad de Comunicación de la Universidad Anáhuac México, recuerda al Diario que casi desde su surgimiento Facebook superó a la competencia gracias al énfasis que puso en la generación de vínculos de amistad mediante el rastreo de familiares y conocidos.
Al presentar de manera cronológica la actividad diaria de los usuarios “Facebook se convirtió en el repositorio de la vida social de las personas”. Y al permitir que otros desarrollaran aplicaciones compatibles con la red favoreció la aparición de “constelaciones mediáticas alrededor de la proyección de la identidad”.
Con el paso del tiempo, Facebook, fundada en 2004 y que había resultado muy atractiva para adolescentes y jóvenes, “empezó a captar la atención de una población un poco más adulta”, por ejemplo mamás a las que las funciones de la red sirven para conocer la actividad de sus hijos.
“Eso no le gustó a los chicos”, apunta Hidalgo Toledo. “Que sus padres entraran a Facebook y se enteraran de quiénes eran sus amigos o adónde salían con su novio hizo que sintieran que necesitaban un espacio de comunicación más privado”.
De ahí el éxito que logró Snapchat, en que los mensajes desaparecen enseguida de ser leídos. Y de ahí también una de las razones de su migración a Instagram, red que está en su apogeo y cuya fortaleza reside en que ahí “todo nuestro universo lo comunicamos a través de imágenes”.
“Lo que hace Instagram es ‘estetizar’ la vida cotidiana con filtros, Momentos, microvideos, y eso hace que los chicos la encuentren altamente divertida, significativa y relevante”, señala el investigador.
Sin embargo, “la gratificación más grande en términos sociales no se recibe de Instagram, sino de Facebook, porque aquí se replican los ‘me gusta’ y eso convierte al joven en un ‘microinfluencer’ en su grupo de acción, algo que busca de manera natural: ser aceptado, valorado y legitimado”.
Así que anticipa que las nuevas generaciones mantendrán un ir y venir entre redes, sin renunciar en definitiva a Facebook. “Hay ciclos de adopción de tecnologías. Instagram vive un momento de esplendor, pero si siguen generándose negocios anclados a Facebook la gente permanecerá más tiempo” en esta red.
A futuro
Pronosticar la evolución de las redes sociales para la siguiente década “es casi imposible”, admite el investigador, porque muchas plataformas tecnológicas que han repuntado no tienen ni cinco años de existencia. “Lo que sí sabemos es que no podemos pensar el mundo sin socializarlo. Y la manera de enriquecer nuestra gratificación a través de la socialización podría variar con más experiencias”.
“La industria de la comunicación, particularmente de las tecnologías de información, está apostando a generar experiencias de consumo que en un máximo de dos años van a estar enriquecidas con realidad ampliada y realidad virtual”.
Habría asimismo nuevos usos del big data. “Como la aspiradora de la casa estará anclada por el internet de las cosas al teléfono, el teléfono con la cuenta de Facebook, la cuenta de Facebook con la tarjeta de crédito… toda esta información circulante predeciría aun mejor nuestros hábitos de consumo”, lo que aprovecharían las empresas para dirigirnos publicidad todavía más personalizada.
Con la tecnología de reconocimiento facial que ya prueba “Facebook podría saber si estamos tristes y mostrarnos solo los comentarios de amigos que están alegres”.
El investigador afirma que difícilmente Facebook renunciará a este modelo, “más cuando es el punto de vigilancia más importante que tenemos”.— Valentina Boeta Madera
La amistad ya no es el objetivo
Facebook pasó de ser un club social a un recurso publicitario
Hace tres años Jacqueline pasaba “todo el día” consultando su cuenta de Facebook. Ahora solamente lo hace unos quince minutos.
Jacqueline tiene 17 años y en el próximo ciclo escolar cursará el tercer grado de preparatoria. Ella forma parte del creciente grupo de personas que ha reducido su presencia en Facebook para aumentarla en Instagram, red en la cual la joven encuentra “el contenido que me gusta” y que “me mantiene entretenida con fotos y vídeos”.
Aunque en Facebook ya ve “mucho texto”, no tiene planes de eliminar su perfil en esta red, porque “sí la termino usando”.
Si tuviera que renunciar a una red social, Axel, de 16 años, elegiría Facebook, porque, dice, en Instagram tiene más seguidores y reacciones a sus contenidos.
Y eso que el estudiante, que próximamente comenzará el segundo grado de preparatoria, abrió la cuenta de Instagram “solo por cotorreo”. Enseguida la desinstaló, pero cuando a amigos y familiares les llegó la notificación de su presencia en la red decidió volver a descargarla.
En ese perfil comparte las fotografías de la naturaleza que le gusta tomar. A Facebook sigue entrando cuando se siente aburrido y quiere entretenerse con los memes o enterarse de noticias.
Elda, maestra jubilada de 68 años, mantiene una presencia activa en Facebook y, aunque hasta ahora no conoce la red, está considerando abrir una cuenta en Instagram, “más que nada por mis hijos”.
“Estoy muy consciente de que la gente joven está dejando Facebook”, dice. “Las modas cada vez son más rápidas, tal vez ya no les gustó o están más conscientes de los peligros de las redes sociales”.
La cuenta de Facebook la tiene desde hace unos 10 años y esta red la ha utilizado no solo con fines personales, sino también profesionales. Ahora pasa al menos tres horas al día en Facebook, que “es mi zona de escritura y de lectura porque encuentro muchísimos artículos interesantes”.
Cristina, de 45 años y profesional de la mercadotecnia, ha tenido perfiles en diferentes redes sociales, desde Hi5 y Pinterest hasta LinkedIn, Twitter, Facebook e Instagram.
Desde sus inicios le resultaron atractivas “porque encontraba noticias que me servían para mi trabajo” y porque “me permitían conocer gente”.
“En ese tiempo había confianza, la gente se sentía cercana, era como hacerle una llamada telefónica. Ahora no es igual, ya no dejas que cualquiera te contacte”, apunta.
Evolución
Facebook, “de ser una herramienta para hacer amigos, ahora es una herramienta de mercadotecnia”, añade. “Para mí Facebook es una gran cosa. Admiro su capacidad de evolucionar, de entender lo que la gente busca, qué quiere ver y tener. Está proponiendo y escuchando”.
“Aunque los muchachos están migrando a Instagram, sigue siendo la red más usada”, subraya.
A sus hijos adolescentes les explicó que en las redes sociales debían tener “mucho cuidado con lo que subían, porque quedaba grabado y en el futuro les podría afectar”.
Comprende la afición de los más jóvenes por Instagram, pues “los muchachos necesitan movimiento, las Historias les funcionan muy bien”, y prefieren “pocas palabras, no dar explicaciones”.
“Me parece que Facebook no va a desaparecer. Instagram se centra en la imagen; Facebook ofrece imagen, texto y vídeo. Facebook va a prevalecer”.— V.B.M.
