El poder es su mejor atuendo

Dice mucho la ropa de Jill Biden y Kamala Harris
martes, 17 de noviembre de 2020 · 05:15
Dice mucho la ropa de Jill Biden y Kamala Harris Que la presidencia de Joe Biden será diferente de la de su antecesor es algo que se puede deducir tan solo con ver uno de los aspectos más superficiales de dos de las mujeres más cercanas a él: el vestuario de su esposa Jill y de la vicepresidenta electa Kamala Harris. Expertos en moda describen el estilo de ambas como alejado de la ostentación de la actual “primera dama” de Estados Unidos, aunque no por eso simple, y sí cercano a la declaración de ideas. [gallery ids="771772,771771,771770,771769,771768,771767,771766,771765"] Así se comprobó la noche del sábado 7 pasado cuando Kamala Harris tomó el escenario instalado a las afueras del Chase Center de Wilmington, Delaware, para celebrar la victoria en las elecciones del martes 3. Su traje sastre blanco Carolina Herrera —combinado con blusa Tory Burch y tacones Manolo Blahnik— fue visto como un guiño al movimiento sufragista de principios del siglo XX, cuando las mujeres estadounidenses, vestidas de blanco, se manifestaron por el derecho a votar. Por la mañana de ese día, cuando los medios de comunicación finalmente declararon vencedor de las elecciones a Joe Biden, circuló un vídeo en que felicitaba a su compañero de fórmula y lucía como muchos lo hacen en los días de descanso: con ropa deportiva. Para Kate Finnigan, periodista de la edición británica de “Vogue”, esta imagen informal llevaba el mensaje de que la vicepresidencia ejercida por Kamala Harris será diferente de las previas: “Histórica, simbólica y de trabajo duro, de respuesta rápida”. La misma publicación recuerda que los trajes sastre han sido la elección de vestuario de esta hija de inmigrantes —papá jamaicano, mamá india— en toda su trayectoria política, desde sus inicios como fiscal de distrito en California. Prefiere los diseñados por modistos como Prabal Gurung y Altuzarra y acostumbra elegirlos en negro, gris y azul marino. En joyería, es evidente su inclinación por las perlas, que luce en aretes y collares negros y blancos, y de varias vueltas. En una entrevista en 2011 confesó su debilidad por los “Manolos” y los bolsos Chanel, pero con frecuencia opta por un atuendo informal, tal como lo hizo en su campaña por la vicepresidencia, en la cual se le vio con pantalón de mezclilla, camiseta blanca y un calzado ya distintivo en ella: los tenis Converse Chuck Taylor All-Stars. Finnigan dice que, “en lugar de sentirse presionadas por adoptar un guardarropa ‘apropiado’ al postularse a un puesto de elección popular, las futuras políticas podrían ver en Kamala Harris una lección: nunca te va a ir mal siendo tú misma”.

Doctora Jill

A diferencia de la vicepresidenta electa, la doctora Jill Biden se inclina por ropa de variedad cromática, pero coincide con aquélla en el uso de las prendas de vestir como declaración de ideas. En el caso de la maestra de 69 años esto último fue particularmente cierto durante la campaña de su esposo, en la que lució artículos con palabras bordadas o estampadas, como un saco negro en el que se leía “Love (Amor)” en pedrería en la espalda, unas botas altas Stuart Weitzman que decían “Vote (Vota)” a lo largo de la pierna, y un cubrebocas negro discretamente adornado con la leyenda “Respira positividad” en los colores del arco iris. Para Chloe Street, editora de moda del periódico británico “Evening Standard”, el estilo de Jill Biden está a medio camino entre la estética corporativa y la estudiantil, “siempre se ve elegante e identificable”. “Aunque su guardarropa está lleno de colores vivos, vestidos bien armados y accesorios bonitos, no es santuario de los diseñadores en busca de titulares a los que favoreció Melania Trump”, escribe en un artículo. Para la velada de celebración del triunfo de su esposo, Jill Biden lució un vestido asimétrico de estampado floral Óscar de la Renta y zapatos magenta Jimmy Choo. Los expertos han subrayado el simbolismo del atuendo, pues la casa de modas fundada por el diseñador dominicano continúa ahora bajo la dirección creativa conjunta de Fernando García y Laura Kim, ambos frutos de la inmigración, movilidad a la que el actual presidente de Estados Unidos se opone. Simbólicos fueron también los vestidos verde bosque de Brandon Maxwell y verde oscuro de Gabriela Hearst que utilizó en diferentes momentos de la campaña, por ser el primero un joven diseñador homosexual y la segunda una marca respetuosa del medio ambiente, otras dos condiciones que rechaza Donald Trump.

Mujer trabajadora

Chloe Street recuerda que Jill Biden “es una mujer trabajadora y su actividad profesional se extiende más allá de la de la esposa de un político”. La maestra, poseedora de cuatro grados universitarios, ya anticipó que seguirá dando clases, como lo hizo en los ocho años que Joe Biden fue vicepresidente. “No es de extrañar”, considera Chloe, “que por esa razón vista atuendos más compatibles con un salón de clases, que incluyen vestidos rectos y cruzados en colores lisos (raramente usa estampados), cuyo atractivo es su versatilidad para las largas jornadas”: funcionan muy bien con botas negras de gamuza hasta la rodilla en el día y con stilettos J’Adior en eventos formales. Esta estética, agrega, “es una faceta de la marca Biden: Jill es experta en vestir como lo haría cualquier mujer estadounidense de clase media y ahí reside su atractivo”.— Valentina Boeta Madera

Kamala Harris

La futura vicepresidenta de Estados Unidos alguna vez admitió que contaba con “una colección completa de Chuck Taylors: un par de piel negra, un par blanco, los que no tienen agujetas, los que sí las tienen, los que uso en clima cálido, los que uso en clima frío, y los de plataforma que uso cuando visto traje de pantalón”.