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Salud y vida

Yeusví Maley Flores Cazola (*)

A quien no le han roto el corazón, no ha vivido. Una frase tan poética y de uso generalizado, que muchos desconocen su sustento científico. Conocido médicamente como la enfermedad de Takotsubo “afección cardiaca inducida por estrés”, se caracteriza por un dolor intenso, de inicio súbito y dificultad respiratoria lo que lleva a la persona a pensar que se encuentra sufriendo un infarto agudo al miocardio. Fue descrita por primera vez en el decenio de 1990, en Japón y su nombre se debe a la similitud con una herramienta utilizada para atrapar pulpos. La gran diferencia entre el infarto al miocardio y este síndrome es que las arterias del corazón no llegan a obstruirse y, por lo tanto, aunque el flujo sanguíneo puede disminuir, nunca llega a interrumpirse por completo.

El síndrome del corazón roto afecta solo a una parte del corazón e interrumpe temporalmente la función normal de bombeo, mientras que el resto de este órgano continúa funcionando normalmente o incluso presenta contracciones más fuertes de lo habitual. El mecanismo exacto por el cual el exceso de catecolaminas precipita el aturdimiento miocárdico de una región, propiciando la aparición del patrón de abombamiento es desconocido. Se trata de una afección tratable y que por lo general dura pocos días. Característicamente es precedido por un evento emocional o físico de gran intensidad. El factor desencadenante puede ser la muerte de un ser querido, un divorcio, una traición o incluso después de una sorpresa agradable como un ascenso. La incidencia es predominante en mujeres por arriba de los 50 años con una relación 9:1. El consumo de cannabis se asocia a mayor riesgo de presentar este síndrome por la estimulación hipercatecolaminérgica que induce en el órgano.

Según Campos QM, Molina CD, y Núñez GA, en el artículo “Actualización de cardiomiopatía de Takotsubo”, publicado en la “Revista Médica Sinergia” a principios de 2020, de todos los pacientes que ingresan al servicio de urgencias por manifestaciones sugestivas de síndrome coronario agudo, un 2% presentan Síndrome Takotsubo, y un 10% aproximadamente si sólo se consideran mujeres. Y aunque literalmente se rompa el funcionamiento idóneo del corazón, en la práctica médica las complicaciones presentadas por estos pacientes afortunadamente son mínimas, y a los pocos días pueden reintegrarse a su vida normal.

Otro contexto nos depara la analogía poética de la ruptura cardiaca, cuyas consecuencias severas a nivel emocional, son dignas de plasmarse en hojas de ruta personales, que marquen las guías de práctica no médica, y las cuales nos permiten ostentar el título de experta en suturas vasculares.

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