Renglones
Margarita Díaz Rubio (*)
El sufrimiento despierta al espíritu, el infortunio es el camino de la sensibilidad y el corazón crece en la congoja, André Maurois. (Escritor francés 1885,1967)
La mayoría de nosotros la tenemos. Claro que sí, aunque no queramos reconocerlo. Por desgracia es algo que la pandemia nos ha dejado. Pereza y relajación espiritual, cuando debería de ser todo lo contrario.
Nos hemos acostumbrado a escuchar las misas desde la comodidad de un sofá y muchas veces con botanas o un refresco y sin el comportamiento adecuado a algo tan importante como es una celebración eucarística. Y ahora, nos da pereza dejar la comodidad de la casa para acudir a recibir los sacramentos que son importantísimos para nuestra vida espiritual.
Corremos el peligro de preferir las misas virtuales por todas las cosas dichas anteriormente como poder, también, escoger al celebrante que más le guste a uno y sin la presión de tener que dar una ofrenda.
Mientras estemos en la pandemia se seguirá transmitiendo la misa virtual y en las presenciales asistirá poca gente como estamos constatando ahora. Pero no es lo mismo, porque en la virtual no hay la necesaria cercanía física. Ojalá volvamos a abarrotar las iglesias los domingos para así recibir los sacramentos y tener contacto con los otros fieles que, como nosotros, acuden a recibir un necesario auxilio espiritual.
Pero, realmente, ¿que es la espiritualidad? Difícil de definir y en un diccionario encontré la definición de que es un conjunto de principios o actitudes que configuran la vida espiritual de una persona o de un colectivo. En un sentido amplio, significa la condición espiritual según el contexto en que se utilice.
Considero que la espiritualidad o interioridad es necesario tratar de buscarla y encontrarla, para tratar así de ser más felices, pues las personas que cultivan su espiritualidad pueden con más facilidad comprender cuál es el sentido y propósito de su vida y elaborar un proyecto de realización personal. En pocas palabras, la espiritualidad es la vida interior representada en el hinduismo, en el budismo, en la religión musulmana y cristiana. ¿No creen?
Presidenta del Patronato Pro Historia Peninsular de Yucatán.
