Comprenden mejor el sueño

Descubren un gen clave en el control del sueño y vigilia
martes, 16 de noviembre de 2021 · 01:30
Descubren un gen clave en el control del sueño y vigilia MADRID (EFE).— Un gen recién identificado en la mosca de la fruta, el Tango 10, es fundamental para los ritmos diarios del comportamiento, según un estudio cuyos resultados tienen implicaciones en los seres humanos y que publica “PNAS”. La vida está organizada en 24 horas. En el centro de ese ritmo regular está el reloj circadiano, presente en prácticamente todos los órganos, tejidos y células, y cuyo desajuste trastorna el sueño y causa enfermedades. Un equipo de neurobiólogos encabezado por la Universidad de Northwestern (Estados Unidos) halló que el gen Tango10 está implicado en una vía molecular por la que el núcleo del reloj circadiano (el equivalente a los engranajes) controla la salida celular del reloj (las “manecillas”) y ésta, a su vez, los ciclos de sueño y vigilia. Aunque el trabajo se realizó con la mosca de la fruta Drosophila melanogaster, los resultados son extensivos a los seres humanos. El conocimiento del funcionamiento de esa vía podría conducir a terapias para problemas del sueño y arrojar luz sobre la depresión y los males neurodegenerativos y metabólicos. Los científicos saben mucho sobre los “engranajes” del reloj, pero no tanto sobre las “manecillas” ni la conexión entre ambos, explica el director del estudio Ravi, Allada, especialista en ritmos circadianos. Allada señala que querían entender mejor los fundamentos moleculares de la señal que avisa a un animal de que es hora de despertarse. En el estudio se centraron en neuronas marcapasos, que controlan el ciclo sueño-vigilia, y usaron el cribado genético para identificar los genes que las regulan. Los científicos examinaron los genes que pensaban serían importantes en el funcionamiento del reloj circadiano y el comportamiento de la mosca, lo que les llevó a hallar al Tango10. Al eliminar ese gen, la mosca perdió el ritmo normal de comportamiento de 24 horas, se redujeron ciertas corrientes de potasio y “probablemente dieron lugar a neuronas hiperactivas y contribuyeron a la pérdida del ritmo regular”. En condiciones normales, los niveles de la proteína Tango10 suben y bajan con el tiempo circadiano, lo que a su vez impulsa el ciclo de sueño-vigilia. En las moscas que carecen del Tango10 ese ritmo diario se interrumpe. Allada subraya que los hallazgos “llenan un vacío molecular en nuestra comprensión de cómo los engranajes centrales del reloj controlan las manecillas”.  

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