El gran misterio que encierra la Navidad

jueves, 23 de diciembre de 2021 · 01:30
Uno, dos, tres... por la adultez Antonio Alonzo Ruiz(*) En la quietud nocturna del campamento de Juan Bautista, después de una larga jornada bautismal a las orillas del Yarden, el precursor, poniéndose de pie, recordando al profeta Miqueas, inició su relato: “Y tú Bet Léhem de Efrat, no eres la más pequeña entre la familia Yehudí, pues de ti saldrá quien ha de dominar Isheral, que existe desde los días de la eternidad”. Y así fue mis avisados discípulos, seis siglos más tarde una fría madrugada, la visión profética se cumplió. La solemnidad del Pésaj estaba cerca y como era ya milenaria costumbre, a las afueras de la pequeña aldea, todo era tranquilo, todo era normal. Esa noche grupos de pastores cuidaban sus rebaños en los campos aledaños a la aldea que resguardaban del frío y de los chacales en las pequeñas cuevas ubicadas al pie de las lomas. Según el testimonio de los pastores —únicos testigos de lo ocurrido aquella noche— fue en una de esas grutas, donde Yosef y Mariam pasaron la noche por no haber lugar para ellos en el mesón. Desde mi niñez, recordó emocionado el Bautista, guardo en mi corazón uno de los testimonios de los pastores para mí más conmovedores: “Una noche tachonada de estrellas, bajo el cielo claro de Bet Léhem; la señal se cumplió, una Virgen dio a luz al Príncipe de la Paz”. Con este relato, querido lector, todos los presentes pudimos contemplar —serenamente— el gran misterio que encierra la Navidad. Psicólogo clínico, UVHM. Manejo de Emociones y Envejecimiento Saludable. WhatsApp: 9993-46-62-06. @delosabuelos  

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