Un gen hace peculiar a la jirafa

Le da resistencia ante afectaciones cardiovasculares
lunes, 5 de abril de 2021 · 03:00
Le da resistencia ante afectaciones cardiovasculares MADRID (EFE).— La jirafa, con su excepcional anatomía y adaptaciones evolutivas, es un animal peculiar y “realmente desconcertante”. Un equipo de investigadores, a partir de un genoma de alta calidad, analiza qué genes son probablemente responsables de esas características biológicas únicas. Los científicos de las universidades de Copenhague y Politécnica del Noroeste en China se fijaron sobre todo en el gen FGFRL1, que ha tenido muchos cambios en la jirafa en comparación con lo observado en otros animales. En un artículo en “Science Advances”, los expertos detallan la secuenciación del genoma de la jirafa de Rothschild, una subespecie del animal, y lo comparan con el del ganado vacuno. Los autores explican que la estatura de la jirafa ha dado lugar a larga lista de coadaptaciones fisiológicas. Por ejemplo, su presión sanguínea es dos veces mayor que la de los seres humanos para permitir un suministro constante de sangre a la cabeza. Enfoque ¿Cómo evita la jirafa los efectos secundarios habituales de la hipertensión, como daños graves en el sistema cardiovascular o derrames cerebrales? Para responder a la pregunta, el equipo estudió el gen FGFRL1, del que introdujo mutaciones específicas de la jirafa en ratones de laboratorio. Los ratones “tipo jirafa”, a diferencia de otros, presentaban menos daños cardiovasculares y orgánicos cuando se les administraba un fármaco que eleva la presión arterial, y les crecían huesos más compactos y densos. “Ambos cambios están directamente relacionados con las características fisiológicas únicas de la jirafa: hacer frente a la presión arterial alta y mantener los huesos compactos y fuertes —a pesar de que crecen más rápidamente que en cualquier otro mamífero— con el objetivo de formar el cuello y esas patas alargadas”, dice Rasmus Heller, de la Universidad de Copenhague. Para las jirafas, el mero hecho de ponerse de pie es un procedimiento largo e incómodo, como lo es levantarse y huir de un depredador. Por esa razón han evolucionado para pasar menos tiempo durmiendo que la mayoría de mamíferos. Heller explica que los genes que regulan el ritmo circadiano y el sueño están sometidos a fuerte selección en las jirafas, lo que posiblemente les permite un ciclo de sueño-vigilia más interrumpido que otros mamíferos. Además, en consonancia con investigaciones en otros animales, parece que una compensación evolutiva también determina su percepción sensorial (menos genes para percibir los olores y más genes relacionados con la visión). Mal olfato “Las jirafas aprovechan su ventaja de altura para otear el horizonte utilizando su excelente vista. A la inversa, han perdido muchos genes relacionados con el olfato, lo que probablemente esté relacionado con que los olores tienen una presencia radicalmente diluida a cinco metros del nivel del suelo”, resume Heller. Los hallazgos apuntan al FGFRL1 como posible objetivo de investigación en las enfermedades cardiovasculares humanas. “Estos resultados demuestran que los animales son modelos interesantes, no solo para comprender los principios básicos de la evolución, sino también para ayudarnos a entender qué genes influyen en algunos de los fenotipos que realmente nos interesan, como los relacionados con las enfermedades”, afirma Qiang Qiu, de la universidad china. Sin embargo, “las variantes genéticas no tienen necesariamente el mismo efecto fenotípico en las distintas especies”.  

Otras Noticias