Homilía

Monseñor Gustavo Rodríguez Vega: homilía del domingo 23 de enero 2022

domingo, 23 de enero de 2022 · 01:28

“Bienaventurado el que escucha la Palabra” (Lc 11, 28).

Muy queridos hermanos y hermanas, les saludo con el afecto de siempre y les deseo todo bien en el Señor en este tercer domingo del Tiempo Ordinario. Un saludo afectuoso en particular para todos los hermanos de otras iglesias, al encontrarnos en la Semana del Ecumenismo. También un saludo cariñoso a todos los catequistas al iniciar la Semana de la Catequesis.

Hoy celebramos por tercera ocasión el domingo de la palabra de Dios. Al mismo tiempo, está transcurriendo la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que va del 18 al 25 de este mes. Si no podemos coincidir en la participación en los sacramentos con algunas iglesias, con todas podemos compartir el tesoro de la Palabra de Dios. Además, en la palabra podemos encontrar la razón y el llamado de Dios nuestro padre para animarnos a continuar con la búsqueda de la unidad.

El papa Francisco nos dice que, “no se trata de una mera coincidencia temporal: celebrar el Domingo de la palabra de Dios”, sino que “expresa un valor ecuménico, porque la sagrada escritura indica a los que se ponen en actitud de escucha el camino a seguir para llegar a una auténtica y sólida unidad” (S.S. Francisco, Motu Proprio, Aperuit illis, n. 3).

El lema que el Santo Padre nos propone para este domingo es: “Bienaventurado el que escucha la palabra de Dios” (Lc 11, 28).

Ojalá que no haya biblias de adorno en los hogares, sino que en el seno de cada familia se lea la palabra, se medite, haciendo un esfuerzo cada uno por llevarla a la práctica. Durante mucho tiempo, la mayoría de los católicos no tenían un contacto directo con la Palabra de Dios, pero en el Concilio Vaticano II, que se celebró de 1962 a 1965, los Obispos y el Papa dieron la orientación para volver a poner la Sagrada Escritura en las manos de todos, y desde entonces se ha promovido su estudio a todos los niveles del pueblo de Dios.

Como hoy escucharemos en el santo Evangelio, la palabra de Dios no es letra muerta, sino palabra “viva”, que hoy se cumple. No se trata de un libro más que se lee por pura erudición o curiosidad; ni se trata de un libro con historias del pasado. Todo lo escrito en la Biblia tiene un mensaje para el aquí y ahora, como no lo tiene ningún otro libro.

Si alguien quiere iniciar la lectura de la biblia, le recomiendo que no comience por el libro del Génesis, sino por el evangelio de san Lucas (del que hoy escuchamos un pasaje), para luego continuar con el libro de los Hechos de los Apóstoles, que también escribió con orden y respaldó con su investigación el mismo Lucas; de este modo se tendrá un excelente primer encuentro con la vida de Jesús y con el inicio de la historia de la Iglesia. Luego se puede ir alternando algún libro del Antiguo Testamento con algún otro del Nuevo Testamento.

Después de la introducción, el pasaje de hoy brinca al momento en el que Jesús, quien ya ha iniciado su vida pública, regresa a su pueblo de Nazaret, entrando el sábado en la sinagoga donde le invitan a leer la sagrada escritura y comentarla. El texto que lee es del profeta Isaías y en su comentario sobre el pasaje leído, él indica que: “se ha cumplido hoy”. Dice el texto: “El espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido” (Lc 4, 18); y en efecto, Jesús fue ungido por el espíritu en el río Jordán, luego que fue bautizado por Juan y se escuchó la voz del Padre señalándolo como su Hijo amado. Desde entonces Jesús es el Cristo, es decir, el Ungido.

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