Ciencia

BBVA entrega un galardón a los padres del ARNm

jueves, 27 de enero de 2022 · 01:30

MADRID (EFE).— La Fundación BBVA premió a Katalin Karikó, Robert Langer y Drew Weissman por crear dos tecnologías que, combinadas, hicieron posible las terapias de ARN mensajero (ARNm), que lleva a que células del organismo produzcan proteínas para prevenir y tratar enfermedades.

Aunque la aplicación más inmediata y sobresaliente derivada del trabajo de los galardonados es el “oportuno y rápido” desarrollo de vacunas contra el SARS-CoV-2, el jurado destacó que los biológicos para abatir la actual pandemia son solamente el principio de una tecnología “llamada a extenderse a otras áreas terapéuticas, como las enfermedades autoinmunes, el cáncer, los trastornos neurodegenerativos, las deficiencias enzimáticas y otras infecciones víricas”, subraya el acta.

Por todo ello, Karikó, Langer y Weissman fueron anunciados ayer como ganadores del Premio Fronteras del Conocimiento en Biología y Biomedicina que concede la Fundación BBVA.

El primer paso hacia la creación de las terapias de ARN mensajero lo dio Langer, catedrático del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), al demostrar que era posible encapsular en nanopartículas moléculas de ácidos nucleicos —como el ARN, siglas de ácido ribonucleico— y transferirlas al interior del cuerpo.

Con este hallazgo, publicado en “Nature”, el investigador daba paso a la tecnología de encapsulación que permitía empaquetar macromoléculas terapéuticas (incluido el ARNm) para introducirlo en el cuerpo de forma segura.

Posteriormente, Karikó y Weissman, ambos catedráticos de la Universidad de Pensilvania, descubrieron cómo modificar las moléculas de ARNm para usarlas como agente terapéutico sin que el sistema inmune humano las destruya.

En síntesis, Karikó y Weissman hallaron la forma de utilizar las moléculas de ARNm como agentes terapéuticos, y Langer ideó el vehículo seguro.

“Los dos avances son imprescindibles”, resume Óscar Marín, director del Centro de Trastornos del Neurodesarrollo en King’s College London (Reino Unido) y secretario del jurado.

El concepto de terapia parte de la base de que es posible diseñar ARN “a la carta” en el laboratorio, de forma que contenga la información necesaria para fabricar cualquier proteína, ya sea un compuesto terapéutico o un fragmento de virus, como sucede en las vacunas contra el Covid-19.

En el caso de las vacunas de ARNm contra el coronavirus, contienen ARN con instrucciones para fabricar la proteína S del SARS-CoV-2, que actúa como llave para entrar en las células humanas. Cuando se inyecta, induce en el organismo una respuesta defensiva como la que genera el organismo de manera natural para protegernos de una infección.

Estas vacunas no solo se producen más rápidamente que las tradicionales, sino que pueden adaptarse más fácilmente a las mutaciones del virus y son teóricamente más seguras, puesto que no interviene en el proceso ningún virus vivo, y ningún material genético entra en el núcleo de la célula humana.

Tras conocer el fallo del jurado, Karikó recordó que “durante 40 años no recibí ningún premio ni ningún apoyo económico para mi investigación, así que este reconocimiento es un gran honor”, y animó a los jóvenes a dedicarse a la ciencia “porque es apasionante”.

Aunque el resultado terapéutico más inmediato fue la vacuna contra el Covid-19, Karikó está convencida de que “pronto” esta técnica permitirá tratar enfermedades cardiovasculares o autoinmunes, o hacer vacunas contra el VIH, la malaria y el cáncer, áreas en que ya se están haciendo ensayos clínicos.

Además, “es una terapia especialmente barata porque la medicina se produce en tu propio cuerpo, tú mismo te conviertes en la fábrica de medicamentos; las aplicaciones son infinitas”, destaca la investigadora.

Weissman está trabajando en el desarrollo de terapias génicas para la anemia falciforme, un trastorno con el que nacen 200,000 personas cada año.

“Esperamos tratarles con una sola inyección de ARNm que actuará sobre las células madres de la médula ósea, reparando su defecto genético y curando la enfermedad. Esto transformará la medicina”, señaló.

Por su parte, Langer recordó que cuando demostró que era posible encapsular grandes moléculas nadie pensó que fuera posible, tanto es así que “los primeros nueve proyectos de investigación que solicité fueron rechazados, y no pude conseguir un trabajo en un departamento de ingeniería química, que es mi disciplina”.

Con el tiempo, la tecnología de Langer resultó “absolutamente crítica” para las terapias de ARNm y hoy en día es uno de los científicos más citados del mundo y uno de los fundadores de la compañía Moderna.

Otras Noticias