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Carlos Fuentes, a 10 años de su partida recuerdan el poder de la literatura en la vida diaria

martes, 17 de mayo de 2022 · 01:30

CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).— “Hoy podemos hablar ya de una disciplina fuentista, en el sentido de que hay un gran elenco de personalidades del mundo académico, en el mexicano e internacional, que están trabajando en el análisis de la obra de Carlos Fuentes. Esto es lo que podríamos ver a 10 años de la distancia de su fallecimiento”, declaró Diego Valadés en el homenaje que rindió El Colegio Nacional al escritor.

La institución, cuya mesa fue organizada por Silvia Lemus, no solo decidió conmemorar anteanoche el aniversario luctuoso de Fuentes, sino también celebrar el 50o. aniversario de la entrada “del observador y analista de la realidad” a El Colegio.

Haciendo referencia al discurso de ingreso de Carlos Fuentes, Valadés manifestó que cuando la ciencia, la moral, la política o la filosofía llegaban a situaciones límite y encontraban problemas para resolver sus propios dilemas, acudían a la literatura en busca de soluciones y de elementos para suplir las insuficiencias.

“Fuentes habló de los errores y excesos de la libertad, refiriéndose en este caso a los que podrían cometer quienes analizaban las obras de autores, pero nunca le incomodó la crítica, por eso respetó e incluso aplaudió y defendió la libertad de los críticos (...) y muchos como él consideramos que es preferible correr el riesgo de la libertad y no sujetarnos a la certidumbre de la privación de la libertad, esto es aplicable a la literatura pero también a la vida cotidiana y a la vida política de los países”, señaló.

Silvia Lemus, escritora y viuda de Fuentes, también recurrió al discurso del autor ante El Colegio Nacional, del que leyó un fragmento. Después de su intervención, le siguió una recopilación en video de los discursos que ofreció Fuentes como integrante de la institución.

Carlos Fuentes y la política

De acuerdo con el antropólogo Roger Bartra, la obra de Fuentes es una “ventana” a la vida política y cultural de México y constituye una oportunidad de encontrar claves de la Historia para decodificar “el autoritarismo y marañas políticas”.

“Su libro ‘Tiempo mexicano’ tiene una inquietante actualidad, pues nos abre la puerta a aquella época en que el populismo priísta gobernaba el país. Aquellos tiempos mexicanos tan lejanos vuelven a ser convocados por un gobernante que invoca la invención mítica e indígena como una fuerza nacional opuesta a la modernidad capitalista (...). Leer a Fuentes hoy es un imperativo ante la niebla intelectual y política que nos envuelve”, manifestó.

Anamari Gomís afirmó que los escritores que actualmente incluyen elementos prehispánicos en sus obras no lo habrían hecho sin Fuentes.

El escritor y editor Jovany Hurtado advirtió en su participación que hoy en día se necesita una nueva lectura de la obra de Carlos Fuentes, que salga de los espacios comunes y vaya a espacios poco explorados.

Por su parte, Porfirio Muñoz Ledo, quien conoció a Fuentes en sus años universitarios, dijo que el autor de “Terra Nostra” era su “cuate”, en toda la extensión de la palabra, porque “desde que nos conocimos hasta que murió no dejamos de vernos”.

Julio Ortega, profesor de la Universidad de Brown y amigo de Fuentes desde la juventud, aseguró que, pese a que hace 10 años partió el escritor de este mundo, su energía positiva no ha cesado, pues su ejemplo y su obra continúan presentes”.

“Hay muy pocos países hospitalarios como México (...) entonces Carlos ha sido un representante de México en el mundo y un interlocutor cultural con el mundo”.

“Lo conocí antes de que pensara siquiera que iba a ser un gran escritor, aunque ya era un gran observador”, apuntó Elena Poniatowska al inicio de su participación. “Fuentes irrumpió como un balazo”, contó sobre el recibimiento a “La región más transparente”.

“Quizás y él lo sabía, pero nunca lo dijo, que iba a ser el mejor escritor”.

Juan Villoro habló sobre la habilidad de transformación de Fuentes en la novela, pues no le bastaba trabajar en un formato lineal. Esta práctica la llevó al extremo que en ocasiones se debatió sobre si algunas de sus obras eran novelas o algún otro género. “Todo esto habla de una capacidad extraordinaria para entender que esto es un desafío”.

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