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Elon Musk va a necesitar mucho más que dinero

lunes, 2 de mayo de 2022 · 00:00

WASHINTON (AP).— Conseguir 44,000 millones de dólares para comprar Twitter fue la parte fácil para el director general de Tesla, Elon Musk. Ahora viene el verdadero reto para la persona más rica del mundo: cumplir la promesa de hacer que la red social sea “mejor que nunca” como un refugio para la libertad de expresión con poca regulación.

Su visión para mejorar la empresa de 16 años de antigüedad se basa en gran medida en el compromiso de hacer que en la plataforma la expresión sea “tan libre como sea razonablemente posible”, un compromiso que celebran los sectores políticos de la derecha y seguidores del expresidente Donald Trump, cuya cuenta fue suspendida permanentemente el año pasado.

A los que se preocupan de que el nuevo propietario dé rienda suelta a los agitadores que promueven odio, mentiras y otros contenidos dañinos, lo que convertiría a la red social en algo demasiado tóxico para anunciantes y usuarios promedio, Musk ofrece pocas garantías.

“La reacción extrema de los que temen a la libertad de expresión lo dice todo”, tuiteó Musk hace unos días.

Muchos cambios propuestos por el empresario reflejan su propia experiencia como usuario de Twitter, con más de 85 millones de seguidores y un cúmulo de perfiles falsos que utilizan su nombre y fotografía para cometer fraudes con criptomonedas.

El comunicado que anunciaba la compra de Twitter destacaba la necesidad de derrotar a los “spambots” que se hacen pasar por usuarios reales.

Pero, ¿qué hay de los más de 200 millones de usuarios de Twitter que no serán vetados ni inundados con spam? También hay mucha incertidumbre sobre si sus ideas son tecnológicamente viables y si estos cambios beneficiarían a la mayoría de los usuarios o servirán para algún otro propósito.

“Ha dejado muy claro que no le interesa hacer de Twitter una empresa rentable”, explica Joan Donovan, quien investiga sobre desinformación en la Universidad de Harvard. “Se trata del poder y la influencia del propio Twitter y su importancia en nuestra cultura”.

Desconocimiento

Expertos que han estudiado la moderación de contenido y a Twitter durante años expresan sus dudas de que Musk sepa exactamente en qué se está metiendo. Incluso algunos de los problemas que él ha identificado no son percibidos por la mayoría de los usuarios habituales.

“Para él, los ‘spambots’ tienen una gran visibilidad y son algo personal”, señala Donovan. “La mayoría de la gente no ve muchas de estas cuentas de spam”.

Y para aquéllos que no están contentos con las medidas de la empresa contra el discurso de odio, el acoso y la desinformación, hay muchos ejemplos de redes sociales centradas en la “libertad de expresión” que se han lanzado en los últimos años como antídotos de Twitter, en gran parte por conservadores. Muchas de ellas han tenido dificultades para hacer frente a los contenidos tóxicos y al menos una fue eliminada por sus propios proveedores de tecnología en señal de protesta.

“Esta medida demuestra lo eficaces que han sido (las funciones de moderación) para molestar a los poderosos”, indica Kirsten Martin, profesora de ética tecnológica en la Universidad de Notre Dame. “Me preocuparía cómo cambiaría esto los valores de Twitter”.

El hecho de que no aparecieran otros compradores de forma pública antes del acuerdo con Musk fue un indicio de que otros posibles postores verían difícil mejorar Twitter, señala Scott Kessler, analista de Third Bridge. “Esta plataforma es en gran parte la misma que hemos tenido durante la última década”.

“Ha habido mucha gente inteligente que ha intentado averiguar qué debía hacer y ha tenido problemas. Probablemente va a ser difícil avanzar mucho”.

Musk recibió una forma de elogio, aunque poco concreta, de alguien inesperado: Jack Dorsey, cofundador y exdirector general de Twitter, quien celebró la decisión del sudafricano de “sacar (a Twitter) de Wall Street” y tuiteó que confía en su misión de “ampliar la luz de la conciencia”, una referencia a la idea de que “Twitter es lo más cercano que tenemos a una conciencia global”.

Consternación

Pero otras personas familiarizadas con Twitter admiten que están consternadas por la exitosa oferta. “Básicamente, Twitter va a dejar que un hombre infantil controle su plataforma”, afirma Leslie Miley, exempleado de Twitter que también trabajó para Google y Apple.

Miley, único ingeniero de raza negra en un puesto de liderazgo en Twitter cuando dejó la empresa en 2015, duda de que Musk esté consciente de las complejidades de la plataforma. “No estoy seguro de que Elon sepa lo que está comprando”, declara. “Puede que descubra que tener Twitter es muy diferente a querer Twitter”.

Muchos usuarios temen que la estrategia más relajada de moderación que plantea Musk haga que la plataforma albergue más cuentas que promuevan conspiraciones y el acoso.

Analistas de Wall Street también consideran que si va demasiado lejos podría ahuyentar a los anunciantes, la principal fuente de ingresos de Twitter.

Asimismo, haría más difícil retener a los más de 7,500 empleados de la empresa con sede en San Francisco, algunos de los cuales ya expresaron su preocupación sobre la posibilidad de un retroceso en los estándares de contenido.

Las autoridades europeas recordaron a Musk que la nueva Ley de Servicios Digitales obligará a las empresas tecnológicas a reforzar la vigilancia de sus plataformas en internet. “Ya sean fabricantes de automóviles o redes sociales, cualquier empresa que opere en Europa debe cumplir nuestras normas, sin importar su accionariado”, tuiteó Thierry Breton, comisionado de la Unión Europea a cargo del mercado interno.

??“El señor Musk lo sabe muy bien. Está familiarizado con las normas europeas sobre automoción y se adaptará con rapidez a la Ley de Servicios Digitales”.

La adquisición por Musk aún no es un hecho y sigue pendiente la aprobación de la mayoría de los accionistas de Twitter. La plataforma había programado su reunión anual de accionistas para el 25 de mayo, pero un documento regulatorio ya informó que la compañía convocará a una reunión especial “tan pronto como sea razonablemente posible”.

Si bien es factible que surjan algunos obstáculos en el camino, no parecen ser tan serios como para detener el acuerdo, según Charles Elson, director del Centro Weinberg para el Gobierno Corporativo de la Universidad de Delaware.

Tanto Twitter como Musk pueden abandonar el convenio si no se concreta antes del 24 de octubre, pero si se considera que Musk o Twitter son responsables de que el acuerdo no siga adelante tendrían que pagar una tarifa por terminación de 1,000 millones de dólares, según los detalles de la transacción en un expediente regulatorio.

Por lo general, cuando las empresas se vuelven privadas los accionistas que no están conformes son expulsados a la fuerza. Algunos podrían impugnar el precio de las acciones en la Corte, alegando que Musk debería pagar más, pero eso probablemente no impedirá la venta, explica Elson.

Lo más probable es que Musk disuelva el consejo actual y lo sustituya por uno que esté de acuerdo con su gestión. Y una vez que Twitter sea privada, Musk se enfrentará a menos quejas de los accionistas que a menudo presentan demandas.

 

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