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Bailarina cyborg experimentó con implantes en pies

domingo, 22 de mayo de 2022 · 01:30

Moon Ribas, la bailarina cyborg de la que damos cuenta en la portada, hacía danza con implantes en las plantas de los pies, pero después de siete años los retiró y ahora usa accesorios con sensores, como vestidos o joyas, con el fin de sentir los sismos y moverse el ritmo de la tierra, según explicó.

Como cyborg, Ribas ha tenido aparatos tecnológicos debajo de su piel para percibir otros sentidos. Los implantes son llamados “nuevos órganos” y al principio fueron aparatos externos, aunque después de estudios y asesoría por especialistas, pueden ser implantados.

“Es un proceso muy largo. Para mí que esté dentro o fuera del cuerpo no es lo importante, sino el objetivo es modificar nuestra percepción. De principio lo llevas fuera, tengo que colaborar con ingenieros para buscar la manera de implantarlos”, explica la bailarina.

Actualmente, la coreógrafa no cuenta con ningún implante desde hace dos años, porque tras percibir sismos en las plantas de sus pies después de siete años, quería un cambio radical.

En la búsqueda de un nuevo proyecto relacionado con el mar, Ribas se embarazó y ahora ha adquirido “un nuevo sentido” para que ella y su pareja puedan escuchar dentro de su vientre.

“Es un micrófono ultrasonido conectado a un teléfono celular y con este puedo llamar a mi pareja o él puede llamar y escuchar cómo su hijo se va moviendo, el latido de su corazón, los líquidos amnióticos… es como si él estuviera embarazado digitalmente y yo biológicamente. Lo que hacemos ahora es que ofrecemos conciertos de familia cyborg, ponemos altavoces y creamos música usando nuestros cuerpos como instrumentos”, explica.

Moon Ribas sostiene que el identificarse como cyborg no le resta humanidad ni la pone en un escalón superior a la naturaleza pero “gracias a la tecnología puedo sentir lo viva que está la Tierra”.

También contrario a lo que uno podría imaginarse, Ribas no se considera una aficionada a la ciencia ficción e incluso destaca que durante su juventud se consideró “antitecnología”.

“Esto fue como un cambio de chip para mí, yo también tenía la sensación de que la tecnología te aislaba de la realidad, pero fue cuando en la universidad aprendí que a través de la tecnología puedes tener una conexión más profunda y conocer mejor el planeta donde vivimos” .

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