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La industria del pub, aún débil por la crisis sanitaria

domingo, 19 de junio de 2022 · 01:30

DUBLÍN (EFE).— El pub irlandés, uno de los mayores atractivos turísticos de la isla Esmeralda y foco de actividad social, atraviesa momentos difíciles debido a la escasez de mano de obra en la hostelería, una tendencia también detectada a nivel global.

Desde el pequeño pub rural, donde corren las cervezas entre el folk de músicos locales y rápidos tentempiés, hasta los más sofisticados de las ciudades, con DJ y amplios servicios de restaurante, muchos se ven ahora obligados a alterar su oferta de ocio con cierres semanales selectivos y cambio de horarios.

“Hemos perdido más o menos un tercio de la mano de obra que teníamos antes de la pandemia de Covid”, explica Donall O’Keeffe, consejero delegado de la Asociación de Taberneros Autorizados (LVA, por sus siglas en inglés), uno de los “lobbies” más antiguos de Irlanda.

Representa desde 1817 a un número importante de las llamadas “public houses” —de ahí el nombre de pub—, hasta convertirlas en un símbolo del país y en una pieza clave del engranaje de la industria turística.

Su poder de influencia es grande, como demuestran los éxitos logrados en diferentes campañas de oposición a cierta medidas legislativas. En 2005 frenaron la concesión a las cafeterías de licencias para la venta de alcohol, ante la expansión y aumento de la popularidad de estos negocios.

El “lobby” del pub

Además de velar por los intereses económicos de los pubs, argumentaron entonces que la oferta de los “bares-café” de “estilo continental” no ayudaría a atajar el “consumo excesivo” de alcohol en el país y, por el contrario, elevaría su abuso.

Esta problemática social, muy real en Irlanda, no fue obstáculo para que la LVA lograse en 2018 que los pubs abrieran en Viernes Santo por primera ocasión en 91 años. Por esa razón, cuando este grupo de presión habla, el gobierno de turno escucha, si bien el sector ha sido uno de los más castigados durante la pandemia con “cerrojazos extraordinarios”, recuerda O’Keeffe.

“La hostelería”, señala, “tuvo restricciones durante 22 meses, a veces totalmente cerrada y otras muy restringida. Así, mucha gente se fue a otros trabajos en la construcción, el comercio, la distribución, y abandonó definitivamente el sector”.

La fuga es de en torno al 33% y la mitad de esa cifra corresponde a trabajadores extranjeros que volvieron a sus países durante la crisis sanitaria y no regresaron a Irlanda, dice el directivo.

Falta de personal

“Ahora estamos abiertos desde finales del pasado enero y el negocio va muy bien, estamos muy contentos con la cantidad de clientes, pero estamos muy cortos de plantillas. Es el problema más grave que ahora impide la recuperación total”, subraya.

Según O’Keeffe, muchos pubs de toda la isla están experimentando “serias dificultades” para contratar personal y advierte de que la calidad del servicio se resiente por la falta de trabajadores cualificados, pues en su mayoría es personal “muy joven e inexperto”, lo que afecta al turismo.

Asimismo, dice, la hostelería compite por mano de obra con otros sectores en un momento en que Dublín y otras grandes ciudades del país no atraen a trabajadores extranjeros por la crisis de la vivienda y, además, la tasa de desempleo se sitúa ahora en torno al 5.5%, cerca de lo que los expertos consideran el pleno empleo.

En este contexto, los pubs urbanos abren normalmente siete días a la semana, pero su servicio de restaurante se restringe entre algunos a cinco días, mientras que en las zonas rurales muchos solo trabajan de miércoles a domingo por la falta de personal.

La LVA, junto a la Federación de Taberneros de Irlanda (VFI), presentó en mayo estas preocupaciones ante un comité del Parlamento de Dublín, donde pidió al Gobierno que tome medidas al respecto.

“Hay tres cuestiones clave”, expone O’Keeffe. “Hay que mejorar el sistema de visados para los trabajadores de fuera de la Unión Europea para facilitar la contratación, para traerlos más rápidamente ya que ahora el lento proceso dura hasta 12 semanas”.

También ve necesaria una “estrategia e inversiones a largo plazo” para formar a los futuros trabajadores, que funcionaría en paralelo con una intensiva campaña de mercadotecnia encaminada a “destacar las ventajas que tiene una carrera en la hostelería y el turismo”, tan “castigados después de dos años de cierres”.

Antes de la pandemia, destaca, los pubs contribuían a la economía con 50,000 empleos, 2,000 millones de euros en impuestos e ingresos brutos de casi 7,000 millones de euros.

“Es un sector enorme. El pub está en cada parroquia, en cada pueblo, en cada ciudad. Desempeña un papel importantísimo en nuestra oferta turística, en nuestra vida nocturna, en la escena musical, es intrínseco a la economía irlandesa”, concluye O’Keeffe.

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