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El mundo andino pide paz, salud y unión en Bolivia

miércoles, 22 de junio de 2022 · 01:30

LA PAZ (AP).— Las fogatas ardieron durante toda la madrugada de ayer mientras sacerdotes aymaras hacían oraciones a la espera de los primeros rayos de tata Inti —el Padre Sol— en el solsticio que marca el inicio del Año Nuevo Andino, una celebración ancestral muy popular en Bolivia.

Según las creencias de los pueblos andinos, tras la noche más larga del año y con temperaturas gélidas, el astro rey regresa cargado de buena energía. Miles de personas se congregaron en los cerros, en centros ceremoniales y en miradores de La Paz para recibir los primeros rayos con manos alzadas.

“Estamos en una waka (lugar sagrado) para celebrar un nuevo año andino y pedimos paz, salud y unidad para todos los bolivianos”, indicó Adelayda López, una amauta —sacerdotisa aymara— ataviada con tejidos del pueblo originario para la celebración en el barrio Corazón de Jesús, donde se alza un Cristo al borde de un acantilado que separa a La Paz de su vecina El Alto.

Llega a la Amazonia

En los últimos años la celebración se extendió a regiones de los valles y de la Amazonia.

Tras la puesta del Sol los creyentes bailan alrededor de la fogata donde ardieron las ofrendas a la Pachamama —Madre Tierra— mientras el amauta Víctor Machaca aviva el fuego con alcohol.

“Esto cruzó fronteras y ahora se celebra en todo el continente. Es el nacimiento del Sol. Desde nuestros abuelos tiwanakotas siempre se ha celebrado, es nuestro horizonte. Hoy debemos recibir las energías positivas para tener mejores condiciones de vida. Eso es el año nuevo andino: vivir bien, en paz y armonía”, señaló Machaca.

“Mantenemos viva nuestra cultura y nuestras creencias”, sostuvo el creyente Luis Gutiérrez.

En las zonas rurales del altiplano, a casi 4,000 metros de altitud, los indígenas hicieron ofrendas a la Pachamama por las buenas cosechas y pidieron un buen año en estas tierras semiáridas difíciles para la agricultura.

La celebración también es popular en el norte de Chile y el sur de Perú, y coincide con el solsticio de invierno en el hemisferio sur.

En Bolivia es feriado y el epicentro de la celebración es el sitio arqueológico de Tiwanaku, 65 kilómetros al suroeste de La Paz, donde floreció una de las culturas más importantes y antiguas de las tierras andinas, unos 1,500 años antes de Cristo. Hasta ahí llegó el presidente Luis Arce acompañado del exmandatario Evo Morales.

En esa zona, donde se alzan centros ceremoniales de piedra como la llamada Puerta del Sol, la celebración se prolongó con música y danzas autóctonas aymaras y una comida colectiva que se sirvió encima de tejidos sobre el piso de tierra.

Según los creyentes la celebración marca el año 5530, pero para el historiador Fernando Cajías el cálculo no tiene base científica. La cultura más antigua en esta región es de hace 1,500 años antes de Cristo, a los que hay que sumarles los 2022 del calendario romano. “Los cálculos no dan”.

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