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“Los huérfanos del Führer”, una novela histórica

miércoles, 22 de junio de 2022 · 01:30

MADRID (EFE).— En la zona industrial de Múnich, tras salvajes malezas y antiquísimas vías de apartaderos ferroviarios se esconde “una legión de pequeñas almas perdidas” víctimas de la Alemania de Hitler. A este lugar se lo conoce como “El laberinto”; a quienes viven en él, “submarinos.” Así comienza “Los huérfanos del Führer”, la nueva novela del inglés David Laws en la que los protagonistas son niños.

En una entrevista con Efe en el Centro Sefarad-Israel de Madrid, el autor confiesa que esta ficción basada en hechos reales es producto de “la casualidad” de un viaje a Múnich, donde se topó con “rincones y recursos históricos” vinculados con la llegada al poder de Adolf Hitler y sus camisas pardas.

“Se conservan las casas en las que vivió (Hitler), los clubes a los que se unía, las cervecerías en las que hablaba e incluso el cuartel general del Führer que hoy es una escuela de música y de la que no se ha cambiado ni un ápice”, relata Laws.

La trama de su obra terminó de gestarse con su regreso a Londres donde supo de la existencia de una exposición sobre el “Kindertransport”, los niños judíos procedentes de la Alemania nazi y otros países anexionados, que llegaron a Reino Unido entre diciembre de 1938 y septiembre de 1939.

Sobre este episodio que motivó al autor a hablar de los huérfanos del nazismo, Laws explica que “hubo un breve período entre la invasión alemana” de Checoslovaquia, ocurrida en marzo de 1939, “y el comienzo de la Segunda Guerra Mundial (el 1 de septiembre de ese mismo año) en el cual las familias se dieron cuenta de que estaban atrapadas y no podían salir del país”.

Trenes infantiles

Fue entonces cuando el inglés Nicholas Winter, que estaba de vacaciones en el país, organizó una serie de trenes con destino a Londres en los que se embarcaron cerca de 700 menores.

“Para las familias fue un terrible dilema porque no querían separarse de sus hijos, pero sabían que si los arrestaban pasaría igual. Se vieron obligados a dejar a sus hijos en brazos de extraños”, reflexiona, y matiza que hubo niños que no pudieron subir al tren.

“La solución de las familias fue construir escondites secretos en cocinas y salas de calderas. Cuando los iban a atrapar, rápidamente empujaban a sus hijos a los escondites, ¿pero qué podía hacer un niño solo sin poder ir a la escuela, ni salir a la calle y sin dinero para conseguir comida?”, se pregunta mientras destaca que ésta fue la interrogante que dio vida a su nueva obra.

“Submarinos”

Para Laws, esta “sociedad prohibida de Alemania” condenada a la clandestinidad y de la cual formaban parte los 27 niños de su libro recibió la denominación de “U-Boot” (submarino). Este término, unido a los desérticos terrenos ferroviarios de Múnich donde los árboles emergen de las vías que pudo observar en sus paseos por la ciudad, lo llevaron a ambientar “El laberinto” en un viejo depósito ferroviario subterráneo donde los niños crecen “salvajes y fuera de control” entre la comisión de pequeños hurtos y algunas travesuras.

Al mismo tiempo, el autor integra en el relato el ambicioso proyecto ferroviario con el que Hitler deseaba llegar al resto de Europa, Rusia y Oriente Medio y del que, según precisa, existen maquetas en Nuremberg.

“La gente pensaba que estaba loco porque sabían que el acero iba a la industria armamentística, pero no se le podía decir que no a Hitler. Insistió en que se elaboraran planos exactos listos para la construcción. Los vagones eran impresionantes. En ellos podías encontrar hasta cines y jacuzzis. Hubiera sido como estar en un crucero que se mueve a toda velocidad”, detalla.

El interés de Laws por escribir acerca de las guerras mundiales viene del naufragio y posterior rescate que vivieron dos de sus tíos en el Mar Mediterráneo. Cuando era niño siempre les preguntaba: “¿Cómo era eso de lanzarse al mar?”. Ellos simplemente respondían: “Nos mojamos los pies”.

 

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